Wellington. Un grupo de 29 mineros atrapados en una remota mina de carbón en Nueva Zelanda aún no han hecho contacto con rescatistas este sábado, un día después de que se produjo una explosión en el lugar, dijeron autoridades neozelandesas.

El dueño de la mina revisó la cifra de mineros atrapados a 29, desde reportes iniciales de 27, mientras equipos de rescatistas se preparaban para entrar a la mina, esperando la autorización de expertos que comprueban la presencia de gases y evalúan el riesgo de otra explosión.

"Hemos determinado que fue una explosión, probablemente una de metano", dijo el presidente ejecutivo de Pike River Coal, Peter Whittall, durante una rueda de prensa en Greymouth, la localidad más cercana a la mina cavada en la ladera de una montaña en la Isla Sur.

Whittall indicó que las comunicaciones bajo tierra no están funcionando, con excepción de un teléfono subterráneo de emergencia, al que los rescatistas han estado llamando constantemente sin obtener respuesta.

Pero el ejecutivo enfatizó que los mineros podían estar atrapados en un área alejada del teléfono, o que quizá no se atrevían a aventurarse para responder desde un área donde contaban con seguridad.

"No hemos tenido comunicación con el resto de la fuerza laboral subterránea", dijo Whittall, pero señaló que esperaba que todos los mineros estuvieran seguros y ubicados cerca de una de los ductos de ventilación de la mina, esperando ser rescatados.

Se requerirán al menos unas seis u ocho horas para evaluar la calidad del aire en la mina, agregó Whittall, lo que dio inicio a una tensa espera por parte de los familiares de los mineros atrapados, cuyas edades fluctúan entre los 20 y los 62 años.

Entre los mineros también se incluyen varios británicos y australianos.

El accidente se produce luego de la odisea que vivieron 33 mineros chilenos atrapados por dos meses en una cámara subterránea a 700 metros de profundidad antes de su rescate el mes pasado, cuando fueron extraídos mediante una cápsula que descendió por un agujero perforado a través de la roca.

Whittall dijo que la mina neozelandesa daba a los rescatistas una ventaja sobre la situación chilena, dado que el túnel principal de la mina de Pike River es horizontal, lo que permite un acceso sencillo a pie o en vehículo.

El túnel tiene unos 2,3 kilómetros de extensión, y se cree que los hombres atrapados estarían en el extremo más alejado.

Existe una serie de ductos de ventilación que suben verticalmente al menos 100 metros hasta la superficie y que proveen aire fresco a la mina.

La posibilidad de gas dentro de la mina es el mayor riesgo tanto para los mineros atrapados como los rescatistas. El gas metano es un peligro común en la extracción del carbón y es altamente combustible. El envenenamiento por monóxido de carbono también es un riesgo.

"Nadie ha podido ir bajo tierra por el momento, ya que el riesgo para el personal aún es demasiado grande", manifestó Whittall.

Dos hombres escaparon a pie desde la mina en los momentos posteriores a la explosión del viernes en la tarde, pero no pudieron indicar a los rescatistas la ubicación de los demás mineros.

Uno de ellos llamó desde el único teléfono de la mina que funcionaba antes de salir caminando por sus propios medios.