Australia evacuó este martes a miles de personas de ciudades costeras al noreste del territorio en momentos en que el avance de un ciclón con una fuerza similar a la del huracán Katrina afecta el turismo, la industria azucarera y la minería de carbón.

Las autoridades advirtieron que el fenómeno podría afectar áreas dentro del continente que quedaron arruinadas por las inundaciones del mes pasado.

Minas, vías férreas y puertos de carbón permanecían cerrados en el estado de Queensland, mientras el ciclón Yasi se aproximaba a la costa. El ciclón podría amenazar cerca de un tercio de la cosecha de azúcar del estado, dijo el martes un funcionario de la industria.

"Esta tormenta es enorme y pondrá en riesgo vidas", dijo a la prensa la primera ministra de Queensland, Anna Bligh, advirtiendo que Yasi se está fortaleciendo y acelerando en su avance desde el mar de Coral.

El ciclón Yasi podría llegar a generar vientos de hasta 280 kilómetros por hora y fuertes lluvias cuando golpee el estado costero de Queensland en las últimas horas del miércoles, con una fuerza similar a la del huracán Katrina, que devastó la ciudad estadounidense de Nueva Orleans en 2005.

La Oficina de Meteorología actualizó la potencia de Yasi y la calificó como una tormenta de categoría cuatro el martes por la noche, indicando que sus destructivos vientos representan una grave amenaza. Los niveles del mar podrían subir significativamente cuando cruce la costa, informó en su sitio web.

Con un monzón fortaleciendo el frente de 650 kilómetros de Yasi, se espera que la tormenta mantenga su intensidad mucho después de haber tocado tierra, y podría llegar a avanzar hasta la ciudad minera de Mt Isa, 900 kilómetros dentro del continente.

Más de 400.000 personas viven en el área donde se prevé que pasará el ciclón, que incluye a ciudades como Cairns, Townsville y Mackay. Estas son a su vez las principales áreas turísticas y alojan a la Gran Barrera de Coral.

El ejército estaba evacuando a casi 40.000 personas de las áreas costeras bajas el martes por la noche, informaron las autoridades.

Queensland, que representa cerca de un quinto de la economía australiana y 90% de sus exportaciones de carbón para la fabricación de acero, ha cargado con la mayor parte de un cruel verano boreal, con inundaciones que arrasaron con el borde costero el mes pasado y dejaron unos 35 muertos.

"No hay tiempo para la autocomplacencia", dijo Mike Brunker, alcalde del área de Whitsunday, cerca de la Gran Barrera de Coral. "Las personas que viven en las zonas bajas se están yendo a lo de amigos y familiares, o si es necesario están abandonando la ciudad", agregó.

Centro turísticos en las islas Whitsundays, partes de Cairns y la localidad militar de Townsville están siendo evacuados junto con otras áreas en la zona de peligro, entre Cooktown en el norte y el puerto de Mackay hacia el sur.

Industria del carbón nuevamente en alerta. Aviones militares C-130 también evacuaron el principal hospital en Cairns. Vuelos comerciales extra fueron programados para lidiar con el éxodo inesperado de vacacionistas y residentes que abandonan la zona.

"Este no es un sistema que va a cruzar la costa y se va a debilitar rápidamente", dijo Gordon Banks, de la Oficina de Meteorología. "Podría avanzar hacia el norte de Queensland", agregó.

La industria del carbón, que recién se está recuperando de las inundaciones, volvió a colocarse en alerta el martes, con al menos una importante mina cerrando temporalmente y las operaciones de tren suspendidas, mientras el sector se prepara para la tormenta.

La principal compañía de transporte de carbón, QR National, cerró temporalmente dos redes del ferrocarril.

La gigante minera Rio Tinto cerró su mina de carbón Hail Creek por el avance del ciclón.

Las minas de carbón de Queensland se encuentran en su mayoría tierras adentro y siguen bombeando aguas fuera de sus socavones.

El Consejo de Recursos de Queensland estimó que le tomará hasta marzo a las mineras de carbón volver a la normalidad, aún sin el impacto de un ciclón.

Las inundaciones del mes pasado afectaron cerca de 30.000 hogares, destruyeron caminos y vías férreas, además de paralizar la industria carbonífera del estado. Se estima que hasta 15 millones de toneladas de exportaciones de carbón fueron postergadas para la segunda mitad de este año.