Tripoli. Aviones de la OTAN atacaron este lunes blancos del gobierno libio, pero el estancamiento en la ofensiva rebelde para derrocar a Muammar Gaddafi enfrenta a las potencias occidentales al dilema de ofrecer ayuda encubierta a los insurgentes.

Los rebeldes dijeron que la OTAN bombardeó cuatro veces este lunes unos depósitos de armas de Gaddafi a unos 30 kilómetros al sudeste de Zintan, en la región de las Montañas Occidentales donde el conflicto se ha intensificado.

"El lugar tiene unos 72 hangares subterráneos hechos de concreto reforzado. No sabemos cuántos fueron destruidos. Pero cada vez que los aviones atacaron, escuchamos múltiples explosiones", sostuvo un portavoz rebelde que se identificó como Abdulrahman en un email.

El insurgente dijo que los aviones también atacaron blancos cerca de Tamina y Chantine, al este de la ciudad portuaria de Misrata, la última posición rebelde en el occidente de Libia.

Los feroces ataques de Trípoli han dejado cientos de muertos durante semanas de enfrentamientos.

Dos meses después del inicio del conflicto, ligado a otros levantamientos en el mundo árabe, los rebeldes controlan Bengasi y otras localidades en la región oriental, mientras que el Gobierno está afianzado en la capital y en otras grandes ciudades.

El gobierno dice que la mayoría de los libios apoya a Gaddafi, que los rebeldes son delincuentes armados y militantes de Al Qaeda y que la intervención de la OTAN es un acto de agresión colonial de potencias extranjeras que quieren robar el petróleo del país.

La televisión estatal libia reforzó esa imagen, diciendo que los aviones de la OTAN bombardearon el lunes "objetivos militares y civiles" en Misrata y la ciudad adyacente de Zlitan.

El estancamiento en el campo de batalla enfrenta a los aliados, entre ellos Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, con la opción de explotar brechas en el régimen de sanciones que diseñaron en febrero y marzo para ayudar a los rebeldes, dijeron diplomáticos en Naciones Unidas.

Otra alternativa sería circunvalar secretamente las sanciones, pero ambos cursos de acción enojarían a Rusia y China, que tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU y son cada vez más críticos de las operaciones de la OTAN para proteger a los civiles en Libia.

"El problema para Occidente es que varios actores importantes en el Consejo ahora sienten que la autoridad que ellos dieron fue abusada y no están inclinados a ayudar a Occidente", dijo David Bosco, de la American University en Washington.

Mayor poder de fuego. Los rebeldes se enfrentan a un gobierno con mayor capacidad militar y más recursos, pero lograron superar un obstáculo financiero el lunes al vender petróleo por un valor de 100 millones de dólares pagados a través de un banco qatarí, dijo un integrante de su grupo de apoyo de petróleo y gas.

Como los rebeldes no lograron su meta principal de derrocar a Gaddafi, la guerra está cada vez más centrada en Misrata, Zintan y un paso de frontera cerca de la ciudad tunecina de Dehiba.

Dos portavoces rebeldes en Misrata hablaron de intensos combates en la ciudad.

"También hay combates cerca del aeropuerto. Los revolucionarios controlan el lado oeste, mientras que las brigadas siguen controlando el lado sudeste del aeropuerto. La OTAN atacó hoy las zonas de Tamina y Chantine, al este de la ciudad", dijo por teléfono a Reuters un representante rebelde identificado como Reda.

Los insurgentes están tratando de de extinguir incendios en un depósito de combustible bombardeado el viernes por el Gobierno. El ataque provocó desabastecimiento de combustible en Misrata, dijo el portavoz Abdelsalam.

Un barco fletado por el Comité Internacional de la Cruz Roja llegó el lunes a Misrata con suministros médicos, piezas para reparar sistemas eléctricos y de agua corriente y comida para bebés, según la organización.

Inmigrantes huyen de Libia. La guerra ha dejado miles de muertos y ha causado sufrimiento no sólo para los libios, sino también para decenas de miles de miles de inmigrantes africanos que tuvieron que escapar del país.

Decenas han muerto intentando alcanzar por mar las costas de Italia y la inmigración crea no sólo la posibilidad de una crisis humanitaria, sino que representa un dolor de cabeza político para la OTAN y la Unión Europea.

Traumatizados inmigrantes contaron a la Organización Internacional para la Migración (IOM, por su sigla en inglés) que la semana pasada vieron hundirse un barco repleto de personas frente a la costa libia.

Los inmigrantes, que llegaron a la isla italiana de Lampedusa, dijeron también que soldados libios los subieron a otro barco, en lo que la IOM describió el lunes como la primera evacuación forzada desde el inicio del conflicto.

El barco hundido fue avistado por última vez entre el jueves y viernes pasado frente a Trípoli, la capital libia controlada por las fuerzas de Gaddafi. Transportaba a entre 500 y 600 personas, dijo la IOM citando a los inmigrantes que había entrevistado.

Los testigos vieron cuerpos arrastrados por la marea hasta las costas de Libia. No quedó claro cuántos sobrevivieron.