Ciudad del Vaticano, Andina. El Papa Benedicto XVI manifestó hoy que "Occidente, los países centrales del cristianismo están cansados de su fe y aburridos de su propia historia y cultura" porque "no quieren conocer la fe en Jesucristo".


Durante la tradicional misa del Crisma, celebrada en la plaza de San Pedro al inicio de Semana Santa, el Papa ha subrayado que la Iglesia "tiene motivos para gritar a Dios" que "no permita que los cristianos se conviertan en no-pueblo" y puedan "reconocer a Dios de nuevo" para que "den testimonio de su mensaje con alegría".

El Pontífice ha añadido que, "no obstante toda la vergüenza de nuestros errores, no se debe olvidar que también hoy existen ejemplos luminosos de fe" y "también hay personas que, mediante su fe y su amor, dan esperanza al mundo".

Benedicto XVI ha evocado a su predecesor, Juan Pablo II, quien será beatificado el próximo 1 de mayo y ha subrayado que "cuando sea beatificado" los cristianos "pensaremos en él llenos de gratitud como un gran testigo de Dios y de Jesucristo en nuestro tiempo, como un hombre lleno de Espíritu Santo".

"Junto a él, pensemos al gran número de aquellos que él ha beatificado y canonizado y que nos dan la certeza de que también hoy la promesa de Dios y su encomienda no caen en saco roto", ha declarado el Papa.

Por otra parte, Benedicto XVI ha recordado que en esta misa crismal los sacerdotes renuevan las promesas realizadas en su ordenación y ha pedido que reafirmen de nuevo su voluntad de "unirse íntimamente a Jesús, renunciando a sí mismos, impulsados por el amor de Cristo".

Además, el Pontífice ha indicado que en esta celebración se bendicen los óleos que se utilizarán durante el año para impartir los sacramentos de bautismo y de la confirmación y ha sostenido que ambos sacramentos "introducen a los cristianos en el ministerio sacerdotal" al servicio "de la humanidad".

Según ha subrayado el Papa, los cristianos "son un pueblo sacerdotal para el mundo" que "debería hacer visible en el mundo al Dios vivo, testimoniarlo y llevarlo a él".

Benedicto XVI ha destacado que "Dios mismo se ha puesto a buscar" a los hombres y que el hecho de que Dios mismo se haya hecho hombre en Cristo "muestra lo mucho que Dios ama al hombre, su criatura".

Cristo, ha explicado el Pontífice, "sale al encuentro de la inquietud del corazón, de la inquietud de preguntar y buscar, con la inquietud de su mismo corazón" que lo induce "a cumplir por los hombres el gesto extremo" de la Cruz.

El Papa ha recordado a los fieles que deben "estar en camino hacia Cristo, para conocerlo mejor, para amarlo mejor" y ha invitado a los cristianos que "permanezcan siempre catecúmenos" porque "el conocer a Dios no se acaba nunca".

El Pontífice insistió también en que "la curación del corazón herido de los hombres" es un encargo "primordial que Jesús ha confiado a la Iglesia". Por eso, ha recordado Benedicto XVI, la primera y fundamental curación "sucede en el encuentro con Cristo que reconcilia al hombre con Dios y sana su corazón desgarrado".

Por último, Benedicto XVI agradeció "a las hermanas y hermanos que llevan este amor curativo a los hombres por todo el mundo, sin mirar a su condición o confesión religiosa" y que "en virtud de la fe y del amor, se ponen al lado de los que sufren" para "dar testimonio de la bondad de Dios".