Ciudad del Vaticano. El Papa Benedicto XVI reiteró el jueves la prohibición de la Iglesia católica de ordenar sacerdotes a las mujeres y advirtió que no toleraría la desobediencia de los clérigos en las doctrinas fundamentales.

El Pontífice, que durante décadas fue el responsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe antes de ser elegido Papa en 2005, pronunció una crítica inusualmente directa a los curas desobedientes en el sermón de la misa de Jueves Santo, el día en que la Iglesia conmemora el día en que Cristo creó el sacerdocio.

El Papa respondía a un llamamiento a la desobediencia emitido por un grupo de curas y laicos austriacos, que el año pasado retaron abiertamente a la Iglesia sobre el celibato y la ordenación de mujeres.

"¿Es la desobediencia un camino de renovación para la Iglesia?" preguntó retóricamente en la homilía celebrada en la Basílica de San Pedro, el día en que los sacerdotes católicos renuevan sus votos.

En su primera respuesta al grupo austriaco ya primera en público, Benedicto XVI indicó que en "su llamamiento a la desobediencia" habían retado "decisiones definitivas del magisterio de la Iglesia como la cuestión de la ordenación de mujeres...".

Luego reafirmó la posición citando un importante documento de 1994, elaborado por su predecesor Juan Pablo II, que afirmaba que la prohibición de ordenar mujeres era parte de la "constitución divina" de la Iglesia.

Un año después en 1995, el departamento de doctrina del Vaticano, que el actual Papa encabezada cuando era el cardenal Joseph Ratzinger, determinó que el sacerdocio masculino en exclusiva había sido "establecido infaliblemente", lo que implica que no puede ser cambiado.

La Iglesia católica predica que no tiene autoridad para permitir que las mujeres sean sacerdotes porque Jesucristo, voluntariamente, eligió solo hombres entre sus apóstoles cuando creó el sacerdocio en la Última Cena.

Quienes están a favor de las mujeres curas dicen que Jesucristo sólo actuaba conforme a las costumbres de ese tiempo.