Santiago. La biodiversidad de la Antártica corre peligro debido a que la pesca intensiva de un pequeño crustáceo está arrebatando de su principal fuente de alimento a pingüinos y ballenas, amenazando de paso al resto de las especies de la zona, dijo un informe de la organización Greenpeace.

El Krill, un crustáceo de no más de cinco centímetros, es el principal sustento de la red alimentaria de la fauna que vive en el Océano Antártico y su pesca está dirigida a la venta del aceite en Omega 3, principalmente a las farmacéuticas, la acuicultura y alimento de mascotas.

Pero el cambio climático y el crecimiento de la explotación pesquera de empresas de Chile, Noruega, China, Corea del Sur y Ucrania amenazan a la especie, según el grupo.

Greenpeace dijo que en el caso de Chile la captura del krill se duplicó en los últimos años, aumentando a 9.460 toneladas a mediados de esta década desde las 4.501 toneladas de la década de 1990.

Según Greenpeace, la capacidad pesquera está ocurriendo a 30 kilómetros alrededor de la costa de la Antártica, cerca de los epicentros de biodiversidad, que incluye a las colonias de pingüinos y las zonas de alimentación de ballenas.

Según Greenpeace, la capacidad pesquera está ocurriendo a 30 kilómetros alrededor de la costa de la Antártica, cerca de los epicentros de biodiversidad, que incluye a las colonias de pingüinos y las zonas de alimentación de ballenas.

La coordinadora de la campaña Océanos de Greenpeace, Estefanía González, aseguró que el panorama se agrava por los efectos del cambio climático.

"(Esto) enfrenta a las especies, incluido el krill, a un futuro incierto, ya que su supervivencia depende del hielo. En los últimos 50 años la temperatura en la Península Antártica experimentó un aumento de temperatura de aproximadamente 3 grados", dijo González.