La Paz. Cada año mueren 30.000 niños en Bolivia por enfermedades diarréicas provocadas por el consumo de agua no segura y malos hábitos de higiene, informó hoy el representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Ludwig Guendel.

Estas muertes se deben al consumo de "agua no segura", afirmó Guendel durante la firma de un convenio entre la Unicef y la empresa multinacional Unilever, que entre otros productos fabrica jabones, para promover la campaña de concientización por el "Día Mundial del Lavado de Manos" en diferentes regiones del país.

Guendel destacó programas del gobierno de Evo Morales como "Mi agua", para dotar del líquido a todos los municipios bolivianos.

Según el informe de la Unicef, 46% de niños bolivianos, menores de cinco años, padece enfermedades diarréicas a consecuencia de la falta de "agua segura" o limpia y la carencia de hábitos de higiene, como lavarse las manos, destacó.

"En varios municipios del país, mediante un plan coadyuvado por la empresa Unilever, vamos a distribuir los jaboncillos a aproximadamente a 80.000 niños y niñas con el fin de incentivar constantemente el lavado de las manos para evitar las enfermedades", declaró el representante de la Unicef.

Unicef y Unilever concretaron por tercer año consecutivo una alianza para impulsar el Día Mundial de Lavado de Manos, que se celebra el 15 de octubre a escala mundial.

El acuerdo busca promover esta actividad como una forma de concientizar a la población sobre la necesidad de adoptar hábitos de higiene y otras prácticas que pueden contribuir en la prevención de enfermedades infecto-contagiosas.

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró 2008 como el Año Internacional del Saneamiento, con lo cual se convocó a la comunidad internacional, los gobiernos nacionales y la sociedad civil a "defender la causa del saneamiento con un vigor sin precedentes" y lograr mejores condiciones de vida para todas las personas.

Los niños y niñas son especialmente vulnerables a las enfermedades causadas por la falta de acceso a fuentes adecuadas de saneamiento y prácticas de higiene deficientes.

De acuerdo con Guendel, el suministro de agua potable y saneamiento reduce la incidencia de enfermedades y afecciones como las enfermedades diarreicas e infecciones respiratorias agudas, la anemia y la carencia de vitaminas, que debilitan la salud de las madres e influyen en la tasa de mortalidad materna en Bolivia.