La caja de madera, que tenía la forma de una heladera, contaba con una pequeña ventana en la parte de la puerta, por donde recibía el escaso alimento que le proporcionaban sus familiares. Cuando el joven fue liberado de su cautiverio, del arcón se vio salir a un hombre alto y fornido, que sin embargo no consiguió contener las lágrimas cuando relató lo sucedido.

En imágenes difundidas por la red ATB, Johan contó, en un castellano defectuoso: “Yo salí a otro lado, vuelvo y otra gente amarra aquí. Yo come aquí, dormir aquí, tomar agua, baño, todo aquí. Yo quiero afuera y mi padre dice que no se puede. Mucho triste vivir”. “Me porté mal, consumí bebidas alcohólicas”, dijo y rompió en llanto.

Rescate. La víctima fue rescatada la noche del miércoles por el fiscal de Cotoca, Heber Mérida, quien, de acuerdo con información obtenida en el Ministerio Público, conoció el caso el martes por la tarde a denuncia de Elizabeth Dyck, la madre.

Mérida explicó a La Razón que, junto a policías, se trasladó a la colonia Belice, ubicada en la zona de Tres Cruces, distante a 150 km al este de Santa Cruz, para liberar al joven. Una vez allí, Johan le mostró las botellas en que orinaba, las cuales se encontraban en el mismo lugar que le servía para dormir acurrucado.

Diversas versiones surgieron sobre la causa del encierro. David Knelsen, padre de la víctima, declaró que el muchacho tiene problemas mentales y uno de los pastores de la comunidad lo justificó: “(Johan) tiene problemas serios, el papá fue a un centro de salud mental y estuvo un mes ahí”, pero no mostró mejorías, afirmó. En tanto que el padre alcanzó a decir que ahora “ya se mejoró bastante”.

Sin embargo, según las primeras investigaciones del Ministerio Público, el joven habría sido encerrado por su padre, de origen canadiense, por usar ciertos artefactos. “Johan pretendía usar un celular y una radio, siendo que el uso de ambos está terminantemente prohibido por la religión que profesan en esta comunidad”, dijo Mérida.

El fiscal informó que el padre, la madre, además del pastor de la iglesia fueron citados a declarar para las 09.30 de hoy en Cotoca. “La investigación se inició por los delitos de privación de libertad, tentativa de homicidio y tortura”, precisó la autoridad.

El Ministerio Público descarta que la indagación se amplíe a otras personas más de su iglesia y a algunos vecinos que tenían conocimiento del encierro del menonita.

Mérida señaló que es la primera vez que atiende un caso de estas características. “Esto es atentar contra la libertad de una persona, así lo establecen nuestras normas jurídicas”

Wilson Vilches, abogado que asumió la defensa del joven, dijo a La Razón que un equipo de fiscales y policías ingresará a la comunidad. “Este tipo de hechos es frecuente en las colonias, es hora de cortar de raíz estos castigos para evitar nuevas torturas”.

Los menonitas, de origen canadiense y mexicano, habitan en diferentes colonias en el territorio cruceño. Llevan una vida sencilla por sus creencias religiosas, no usan energía eléctrica, motorizados ni teléfonos; la tecnología no es parte de sus vidas.

Denuncian otro caso similar

Un vecino declaró a ATB que el enclaustramiento se debió a que Johan robó tres gallinas y que temía su deceso como en otro caso. “El año pasado pasó con otra persona que la mataron, era conocido”, dijo el entrevistado.