Rio de Janeiro, Xinhua. El gobierno brasileño legalizó a 900 haitianos que entraron al país sin documentos a través de la frontera con Bolivia, aunque todavía espera una mayor cooperación con las autoridades de Perú y Bolivia para frenar la llegada masiva de inmigrantes ilegales, informó el gobernador de Acre, Tiago Viana.

El mandatario regional explicó que "la situación ahora es de más tranquilidad", en referencia al colapso que sufrieron las ciudades de Epitacolandia y Brasileia, ambas en Acre y fronterizas con Bolivia, debido a la llegada masiva de inmigrantes.

Tiana se reunió este miércoles con el canciller Antonio Patriota, con quien analizó las medidas adoptadas en los últimos días para contener la llegada de inmigrantes ilegales.

A pesar de la tranquilidad que afirmó que hay ahora en la zona, mostró su preocupación por si la situación se repite.

Cerca de 1.600 inmigrantes, en su mayoría haitianos, provocaron el colapso de los servicios sociales de Epitaciolandia y Brasileia y por ello, el gobierno brasileño optó por regularizar a 900 de ellos, que ya cuentan con visados para permanecer en el país.

Todos los haitianos recibieron atención médica, fueron vacunados contra enfermedades tropicales y serán auxiliados en la búsqueda de empleo.

Desde el terremoto que devastó en 2010 a Haití, miles de ciudadanos de ese país llegaron a Brasil de forma irregular a través de las fronteras con Perú y Bolivia.

Viana pidió más colaboración del gobierno federal para hacer frente al fenómeno, que viene repitiéndose desde 2010.

De acuerdo con el gobernador, las autoridades de Acre "no pueden hacer frente solas con esa situación" y calificó la región de "vulnerable", al ser en plena Amazonia, lo que dificulta el trabajo en las fronteras y la inmigración y el tráfico ilegal de personas.

Desde el terremoto que devastó en 2010 a Haití, miles de ciudadanos de ese país llegaron a Brasil de forma irregular a través de las fronteras con Perú y Bolivia.

Para intentar ponerle freno a este flujo migratorio, el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff limitó las concesiones de visados a 1.200 por año, pero siempre que fuesen tramitados en Haití y no en territorio brasileño.

A pesar de ello y pese a haber concedido 1.593 visados de trabajo a haitianos en 2011, la cifra aumentó hasta los 1.900 en 2012 y este año esa cifra fue superada en solamente tres meses de 2013.

Además de los haitianos, en las últimas semanas se ha detectado la presencia de ciudadanos de otros países, como senegaleses, dominicanos, nigerianos y de otras nacionalidades.