Teresópolis. Socorristas luchaban este jueves por llegar a áreas aisladas por inundaciones y deslizamientos de tierra que han acabado con la vida de al menos 356 personas en uno de los peores desastres naturales de Brasil en décadas.

Se esperaba que subiera la cifra de muertos de la devastada región montañosa cercana a la ciudad de Río de Janeiro en la medida en que los socorristas lleguen a áreas más remotas.

Previamente en la semana, las fuertes lluvias dejaron 13 muertos en el estado de Sao Paulo, lo que lleva el número total de víctimas a por lo menos 369.

Laderas y riberas de ríos en la pintoresca región de Serrana, en el norte de Río, colapsaron después de que cayera el equivalente a un mes de lluvia en 24 horas, destruyendo casas y provocando la muerte de muchas personas mientras dormían en las primeras horas del miércoles.

Imágenes de televisión mostraron grandes cantidades de agua y ríos de lodo que provocaron estragos en la ciudad de Teresópolis, donde murieron al menos 152 personas, y en la cercana Nova Friburgo, donde se registraban 168 fallecidos, según funcionarios locales.

"La ciudad está acabada", dijo el residente de Nova Friburgo Carlos Damasio, según la edición en internet del periódico O Globo.

Al menos 36 personas fallecieron en Petrópolis, un pintoresco poblado en las montañas que servía como residencia de verano para la familia real brasileña en el siglo XIX.

Muchos residentes incomunicados se vieron forzados a arreglárselas por ellos mismos debido a que las operaciones de rescate fueron obstaculizadas por carreteras destruidas y terrenos inestables.

Más lluvias. Se pronostican más lluvias para los próximos días, lo que aumenta el riesgo de nuevos deslizamientos de tierra.

"Muchas carreteras están intransitables", dijo Gilberto Junior, portavoz de las autoridades de la ciudad de Teresópolis.

"Tenemos información de que hay algunas víctimas en estas áreas (inalcanzables)", agregó.

Imágenes de televisión mostraron a una mujer cargando con un perro en las ruinas de su casa mientras que el agua derribaba con fuerza los muros remanentes. Entonces cogió una soga lanzada por residentes desde un techo cercano y de ese modo fue recuperada a salvo, pero tuvo que soltar al perro a las aguas para poder salvarse ella.

El desastre es un temprano desafío para la nueva presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, quien tenía previsto sobrevolar la región el jueves.

Ella ya liberó 780 millones de reales (US$460 millones) en fondos de reconstrucción disponibles para los esfuerzos de rescate y reconstrucción.

Dos helicópteros de la Armada están ayudando en las operaciones de rescate y la Armada también enviará un hospital de campaña móvil el área.

Los deslizamientos de tierra e inundaciones son comunes en gran parte de Brasil, lo que deja en evidencia una pobre planificación urbana y la falta de acción preventiva por parte de las autoridades.

Más de 60 personas fallecieron en aludes en el centro costero de Angra dos Reis en enero de 2010 y cerca de 180 personas perdieron la vida cuando deslizamientos de tierra devastaron favelas de Río de Janeiro en abril del año pasado.