Caracas. Brasil dijo que está presionando a Venezuela para determinar si mineros de oro brasileños cruzaron la frontera y masacraron a una aldea de cerca de 80 indígenas desde un helicóptero.

El supuesto ataque, que un grupo tribal dice podría haber dejado más de 70 personas muertas a comienzos de julio, se conoció esta semana, cuando el grupo pidió al gobierno venezolano que realice una investigación.

Debido a lo remoto de la región y la naturaleza dispersa de los asentamientos nativos, los otros miembros de la tribu sólo pudieron alertar al Gobierno el lunes.

El ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil dijo este viernes que su embajada en Caracas había pedido al gobierno venezolano que entregue información que pueda ayudar a determinar si el ataque había ocurrido y si hubo brasileños involucrados.

La Fundação Nacional do Índio de Brasil, un organismo gubernamental que supervisa los asuntos indígenas, dijo que buscaría una investigación conjunta de oficiales de ambos países en el lugar.

La zona fronteriza entre los dos países, una larga y densa porción de la selva amazónica, se ha convertido cada vez más en lugar de conflictos entre los indígenas, mineros del oro y otros que buscan explotar los recursos de la jungla.

La tribu que supuestamente fue atacada, los Yanomami, dice que ha realizado reiteradas advertencias al gobierno de Venezuela que no han sido atendidas respecto al agravamiento de los conflictos.

Este miércoles, la Fiscalía de Venezuela dijo que realizaría una investigación. En la tarde de este viernes, sin embargo, el gobierno de Venezuela aún no podía confirmar si el ataque había ocurrido.

El ministro Relaciones Interiores y Justicia de Venezuela, Tareck El Aissami, dijo este viernes en televisión que funcionarios habían logrado hablar con siete de los nueve grupos conocidos de la tribu Yanomami y que hasta ahora no tenían pruebas de un ataque contra alguno de sus asentamientos.

Los funcionarios, agregó el ministro, pronto se reunirían con ellos y dijo que hay dos comunidades que están más hacia el sur con las que no se pudo hacer contacto por radio o teléfono satelital.

"Se desconoce si el hecho ocurrió allí (...) Ojalá Dios quiera que en las dos comunidades que faltan por contactar estén también sin ningún tipo de situación de violencia", dijo El Aissami.

El remoto asentamiento se encuentra a cinco horas de viaje en helicóptero, o 15 días caminando, desde Puerto Ayacucho, capital del sureño estado venezolano de Amazonas, fronterizo con Brasil.

Grupos de defensa de los derechos de los habitantes nativos expresaron su preocupación.

Helicópteros, disparos, explosiones. En el documento presentado a las autoridades venezolanas esta semana, líderes Yanomami dijeron que miembros de la tribu en la región habían hablado con tres integrantes de la comunidad donde supuestamente ocurrió el ataque.

Las tres personas, los únicos habitantes de la comunidad que se sabe que están vivos, dijeron que estaban cazando lejos del asentamiento cuando escucharon un "tokotoko", la palabra indígena para helicóptero. Ellos también escucharon disparos y explosiones, sostiene el documento.

Otro yanomami que visitó la aldea dijo posteriormente que una choza comunal había sido quemada y que encontraron cuerpos carbonizados y huesos.

El ataque fue el más reciente de un creciente número de conflictos con los mineros de oro brasileños, dijeron los yanomami en el documento.

La tribu alertó a soldados en la región a fines de julio sobre el ataque. Los soldados entrevistaron a algunos de los indígenas que habían visto la aldea destruida, según el documento. El ejército de Venezuela no ha realizado comentarios.

Debido a la distancia y el aislamiento de muchos asentamientos indígenas, el Gobierno suele verse incapaz de proteger a las tribus de incursiones de forasteros. Gran parte de la violencia no es reportada y las investigaciones posteriores son difíciles una vez que los conflictos ocurren.