Brasilia. Las lluvias que devastaron una región montañosa de Rio de Janeiro han dejado al menos 626 muertos, dijo el último reporte de la agencia de Defensa Civil de Brasil, mientras se esperan más tormentas y posibles brotes de enfermedades que socavarán las operaciones de rescate.

Cerca de cinco días después de que las lluvias desataran inundaciones y grandes deslaves en uno de los peores desastres naturales vistos en Brasil, la cifra de muertos sigue creciendo fuertemente mientras los socorristas llegan a más áreas y excavan buscando cuerpos enterrados por los ríos de lodo.

Imágenes de la televisión local mostraron a socorristas buscando personas bajo túmulos de escombros, una tarea difícil a causa de las nuevas lluvias que se registraron ayer y los pronósticos de más precipitaciones durante esta jornada y mañana.

El gobierno dispuso 586 efectivos militares para operaciones de rescates, 8.000 canastas de comida y 7 toneladas de medicinas y otros suministros, reza un comunicado oficial.

El periódico O Globo reportó que el Ejército había ayudado con el rescate de 110 familias en áreas aisladas en Teresópolis, donde 263 personas murieron, pero las víctimas reclaman cada vez más ante lo que perciben como una falta de ayuda gubernamental para distribuir bienes básicos y encontrar cuerpos.

Aunque las donaciones de alimentos, agua y comida llegan de otras partes del país, muchas personas en zonas remotas carecían de suministros básicos.

"El agua comenzó a cubrir las escaleras y colocamos algunas cosas sobre las otras, pero era imposible (salvar algo) ante el poder del agua. Todo colapsó y sólo pudimos salvarnos nosotros", dijo Maria de Lourdes, desempleado de 49 años. "Todo lo que tenía lo perdí", añadió.

La extensión de los daños representan un desafío para Dilma Rousseff, la nueva presidenta de Brasil, y expuso grandes fallas en la planificación para emergencias y prevención de desastres en un país que aspira a obtener el estatus de nación desarrollada en los próximos años.

Rousseff visitó la región el jueves y prometió un rápido esfuerzo de socorro, pero aún debe enfocarse en algunas de las áreas más afectadas. La molestia de los sobrevivientes hasta el momento se ha dirigido principalmente al Estado y las autoridades locales.

El gobierno federal destinó 780 millones de reales (US$463,5 millones) en ayuda de emergencia y Rousseff declaró tres días de duelo.

Autoridades sanitarias estatales advirtieron a la población sobre las enfermedades que podrían contraerse a través del agua de lluvia contaminada. La agencia de Defensa Civil también distribuyó vacunas contra el tétanos y la difteria, según su sitio electrónico.