Bogotá. El entonces director de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia, Sergio Caramagna, le contó a la embajada de Estados Unidos en Colombia sobre una reunión que se hizo a instancias del alto gobierno, el ministerio de Defensa y los mandos militares en donde se hizo el primer gran diagnóstico del problema que se le venía encima al país tras el desmonte del paramilitarismo: las bandas criminales.

El cable fechado en noviembre de 2006 revela que los jefes paramilitares le advirtieron a Caramagna en su primer sitio de reclusión en La Ceja, Antioquia, que va a ser muy difícil controlar a los mandos medios de sus organizaciones.

La reunión se realizó el 10 de noviembre de 2006 y en ella la Misión de Apoyo le presenta al gobierno un informe en el que revela que a menos de un año de registrarse las primeras desmovilizaciones de grupos paramilitares ya hay registro de 22 estructuras criminales en todo el país, que se han creado tras el rearme de los paramilitares medios y rasos.

Hacia noviembre de 2006, según el cable revelado por Wikileaks, se calcula que existen unos 13.000 hombres que integran las bandas, entre quienes hay delincuentes comunes, narcotraficantes, paramilitares que nunca se desmovilizaron y paramilitares desmovilizados.

Para esa época todavía eran pocos los grupos conformados por paramilitares que decidieron rearmarse, pero las autoridades ya preveían que esto podría cambiar.

Sin embargo se mantenía la alerta sobre el denominado ‘Bloque Norte’ de las AUC, que se mantenía casi intacto a partir de las desmovilizaciones y que operaba con fuerza en el Cesar y el sur del Magdalena.

Se detectaron en La Guajira liderados por mandos medios denominados ‘Águilas Negras’, ‘Águilas de la Sierra’ y ABC, conformadas por 160 hombres y que mantienen el mismo modo de operación de los paramilitares.

En Atlántico se detecta un grupo de 60 hombres dirigido por un mando medio de las AUC; en Sucre hay tres grupos conformados por cerca de 400 hombres y actúan bajo el nombre de ‘Águilas Negras.’

Otros tres grupos son identificados en el Cesar, a los cuales pertenecen 400 hombres al igual que en Norte de Santander en donde hay entre 300 y 400 hombres armados también bajo el nombre de ‘Águilas Negras’ y todos organizados por mandos medios de las AUC.

El Córdoba se identifica un grupo dedicado principalmente al narcotráfico que se denomina ‘Los Traquetos’ y en Tolima se arma un grupo de 20 hombres que mantiene el nombre de ‘Bloque Pijao’ y al cual en ese momento no se le identificaba un líder, dedicados principalmente a la extorsión y secuestro.

En Casanare Nariño, Magdalena, Meta y Putumayo se identifican grupos armados de 300 hombres en promedio en donde sobre salen nombres que más adelante se convertirían en grandes bandas como ‘Los Rastrojos’ y otros que se irían fusionando o siendo absorbidas por estas como ‘Oro Verde’, 'Power Rangers', ‘Los Cruzados’, ‘Nueva generación Colombia’ entre otros y un sinnúmero de grupos bajo el nombre de ‘Águilas Negras’, dedicados en su mayoría a actividades ligadas al narcotráfico, extorsión y secuestro.

Algunas de ellas conformaron estructuras militares fuertes como la liderada por alias ‘Cuchillo’ –dado de baja a finales del año pasado y que conformó un verdadero ejército denominado ERPAC.

En esa reunión el entonces ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, reconoció la importancia de unir esfuerzos para atacar esas bandas y propuso que se creara un comité que se reuniera cada mes para examinar el avance de esas bandas y que presentara un informe trimestral sobre los resultados de las acciones.

Caramagna reveló a la embajada norteamericana que se sintió complacido con la actitud del gobierno frente al tema y “la voluntad” de combatir a las bandas emergentes. Sin embargo advierte que hay mucho por hacer y necesitan más esfuerzos.

Por ello, lacónico afirma que los organismos de inteligencia en el país no deberían decir que “Dios recompensa la persistencia”, sino “Dios recompensa la persistencia y la eficiencia”.