México D.F. En 2010 llamó especialmente la atención por el aumento de muertes de civiles inocentes y por el número de atentados en contra de funcionarios públicos, sobre todo alcaldes, un sector que también está requiriendo de una mayor protección.

"Es el fenómeno creciente de privatización de la violencia", dijo Adalberto Santana, especialista sobre temas del narcotráfico en América Latina. "Cuando el Estado deja de cumplir una función, la gente común y corriente tiene que ir buscando su propia alternativa", agregó.

El gobierno de México planea destinar para el 2011 unos US$7 millones a la compra de autos blindados y para el blindaje de vehículos de la policía federal preventiva, un monto un poco mayor a lo destinado en otros años, de acuerdo con el presupuesto nacional.

"El sector gobierno también se ha vuelto muy importante, se vende mucho volumen", dijo Echeverri. "Antes encontrábamos que era únicamente la parte alta del gobierno, hoy en día por el problema que se vive, ya encontramos blindajes a todo nivel", agregó, sin ofrecer detalles.

Guayabera blindada. Además del blindaje de vehículos, también está creciendo entre los mexicanos la necesidad de adquirir prendas protectoras y que no llamen la atención en la vida cotidiana, como guayaberas, chaquetas y chalecos, que tienen placas de cerámica antibala.

"Evidentemente que sí estamos vendiendo más (...) la policía está en una lucha muy fuerte contra una delincuencia organizada que cuenta con mucha tecnología y muchas herramientas", dijo Javier Di Carlo, portavoz de la empresa Miguel Caballero, especializada en la ropa protegida.

"Nuestros clientes son empresarios, de la pequeña y la mediana, son profesionistas, gente que tiene un nivel de riesgo y no tiene un aparato de seguridad por detrás, como autos blindados o escoltas", agregó Di Carlo.

El portavoz dijo que no podía ofrecer cifras sobre montos o volúmenes de venta por razones de seguridad.

Los aparadores de la empresa, instalada desde 2006 en un lujoso barrio de la Ciudad de México, lucen, entre otras cosas, finas chaquetas de gamuza y de cuero, protegidas con placas de cerámica de peso liviano, unos 2.5 kilos.

El producto estrella actualmente es un chaleco ligero, con un costo de US$300, pero la prenda más cara, una chamarra de piel de bovino importado, tiene un precio de US$4.000 y soporta disparos calibre 38 y 9 milímetros.

"Este es un producto de gente que lo que menos quiere es que se sepa que está blindada", dijo Di Carlo.

Entre sus clientes se encuentran el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el ex presidente de Colombia, Alvaro Uribe. En México, su perfil de compradores también incluye a gobernadores, presidentes municipales y otros funcionarios.

Según estimaciones privadas, la violencia cuesta a la economía del país alrededor del 1% del Producto Interno Bruto (PIB), en parte por el gasto que se realiza en equipos para protección y no se contabiliza como "productivo".

Pese a que Echeverri reconoce que la violencia impulsa su negocio, quisiera que la realidad fuera otra.

"Ya no se salva ninguna región, ya no podemos decir que haya una ciudad tranquila", dijo. "Preferiría vivir más tranquilo y que el negocio fuera más pequeño", agregó.