Pekín, la capital china, está frecuentemente envuelta en una densa nube amarillenta. Pero la semana pasada, las lecturas de un monitor de la calidad del aire simplemente decían: “más allá del índice” y, cuando mostraban un número más benigno, no escapaba de la categoría “peligroso”.

Ese índice de calidad del aire mide la concentración de PM 2,5 (la masa total de las partículas de 2,5 microgramos de diámetro o menos por metro cúbico), unas partículas suficientemente pequeñas para ser inhaladas y alojarse en los pulmones.

El rango termina en 500 y las lecturas arrojaron resultados por encima de 880. Una lectura por encima de 100 se considera “poco saludable para grupos sensibles” y cualquier cosa por encima de 400 se considera “peligroso” para todos.

Montevideo, en cambio, tiene los cielos despejados. El Servicio de Evaluación de la Calidad y Control Ambiental de la Intendencia de Montevideo (IMM), a través de su Unidad Calidad de Aire, no registra valores superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en promedios anuales de material particulado total, menor a 10 micras, ni fracciones inferiores (humo negro y material particulado menor a 2,5 microgramos ug/ m3).

En el año 2009 y 2010 los valores promedios fueron de 20 ug/m3; y en el año 2011 se registró un aumento a 50 ug/m3 asociado a la emisión del volcán chileno Puyehue. En ningún caso se superó el promedio anual recomendado. Un valor menor o igual a 50 corresponde a la calificación de “bueno”.

Si bien todavía no se ha difundido el informe anual de 2012, los datos semanales indican que en la mayoría de las estaciones se registraron niveles de calidad del aire entre “bueno” y “muy bueno” con algunas instancias de “aceptable”, particularmente en Ciudad Vieja.

En junio se obtuvo un registro puntual de “inadecuado” en las estaciones de Tres Cruces y Curva de Maroñas.

Los datos son publicados semanalmente por la IMM con los resultados obtenidos en la semana anterior, por lo que no constituye un índice predictivo, sino informativo.

Monitoreo. La red de monitoreo de la calidad del aire opera con aparatos que permiten evaluar los parámetros propuestos por la OMS: material particulado, monóxido de carbono, dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y ozono.

Las principales fuentes de contaminación son las móviles (vehículos), fijas (industrias) y fuentes difusas (chimeneas).