Quito, EFE. El acoso escolar (bullying), que crece en silencio en establecimientos educativos, ha levantado las alertas en la capital ecuatoriana, donde este jueves se lanzó una campaña contra ese mal y en busca de una convivencia en paz en medio de la diversidad.

Silvana Di Mella, psicóloga y reina de belleza de Quito, ha tomado la bandera de la campaña, denominada "El bullying, un drama que crece en silencio", con la que busca que la gente se conciencie de que se trata de "un problema grave".

Basada en la encuesta nacional de Niñez y Adolescencia, la Fundación Reina de Quito señaló este jueves a Efe que el 63,2% de 3.135 entrevistados de edades entre 8 y 17 años en la capital dijeron sufrir de este tipo de violencia.

Pero Di Mella apunta que se desconoce exactamente el porcentaje de acosados, porque "este drama lo viven en silencio" y por ello la campaña quiere motivar a los menores a que hablen del tema, pues, "si se lo controla a tiempo, se pueden evitar consecuencias graves a futuro".

Di Mella atribuye el fenómeno del acoso a la sociedad, a los programas violentos, actos agresivos en los hogares y al libre acceso de menores a diversa información en internet, entre otros.

La campaña contempla recorridos por medio centenar de colegios para inculcar en los jóvenes la idea de que son los motores del cambio, para lograr una sociedad más inclusiva, "que respete a los demás a pesar de las diferencias".

Se ofrecerán charlas y proveerán a estudiantes, profesores y padres de familia de información para combatir el acoso e incluso se busca crear redes integradas por alumnos y docentes para que el combate a este tipo de violencia se extienda en el tiempo.

La campaña también se difundirá por los medios de comunicación y la redes sociales y, aunque comienza en Quito, Di Mella tiene la esperanza de que sea tan sólo la primera semilla de un gran árbol que extienda sus ramas por todo el país.

Para ella, el acoso es un "problema grave" que se manifiesta en repetidas intimidaciones verbales, psicológicas, agresiones físicas directas, indirectas, aislamiento social y también por medios virtuales, que anulan la capacidad de reacción del afectado.

"Todos sabemos que existe, muchos han sido víctimas pero pocos lo han encarado con la importancia que requiere", se lamentó.

Uno de los principales problemas para combatir este tipo de situaciones es callar, por lo que pidió a las víctimas "romper el silencio".

Para Di Mella es fundamental aceptar la diversidad pues, en su opinión, sólo así se logrará una sociedad unida por una cultura de paz.

Andrea Nina, presidenta de la Fundación Patronato Municipal San José, dijo a Efe que en la búsqueda de una "sociedad en paz" también está involucrada la Organización de Estados Americanos (OEA) que ha firmado un acuerdo con 17 países para compartir mecanismos para combatir el acoso escolar.

Recalcó que los cambios culturales no se hacen desde los gobiernos sino desde la ciudadanía. "El acoso y la violencia está desde las mismas familias, no es un tema que surge en la escuela", donde se refleja lo que ocurre en la sociedad, comentó.

"Hay veces que el bullying surge por un desconocimiento del otro, por prejuicios", se lamentó durante el lanzamiento de la campaña.

La alumna Gabriela Armendáriz, de 16 años, agradeció esta iniciativa y también Washington Naranjo, vicerrector de una unidad educativa, para quien el acoso está vinculado a la desintegración familiar, la influencia de programas violentos y al poco tiempo que pasan los padres con sus hijos.