Fernando Chevarría desde Moscú. El consorcio estatal ruso Almaz-Antey, productor de los sistemas antiaéreos de misiles terrestres y navales, así como de estaciones de radar y sistemas móviles de comando, anunció este martes que procedió a interponer la demanda contra las sanciones del Tribunal Europeo que congelaron los bienes, luego de que un misil aparentemente fabricado por Almaz-Antey derribara un avión Boeing 777 de Malaysia Airlines que volaba desde Amsterdam hacia Kuala Lumpur, el 17 de julio de 2014, al este de la Región de Donetsk, en Ucrania.

Asimismo, el consorcio procedió a interponer un recurso de protección contra las sanciones vinculadas a la prohibición de la exportación de productos militares multiuso impuestos por decisión de la Unión Europea.

Para ello, los especialistas del Consorcio analizaron la información existente relativa al accidente que fue entregada por la Comisión Internacional, creada para investigar las causas de la catástrofe.

En base a dicho análisis, Almaz-Antey afirma que si el Boeing 777 del vuelo MH17 fue destruido por el sistema antiaéreo "BUK", entonces esto podría haber sido solo el misil 9M38 (M1) del sistema de defensa antiaérea "BUK-M1", situado más al sur, en la región de la localidad de Zaróschenskoie.

"El misil 9M38 (M1) del sistema de defensa antiaérea «BUK-M1» fue retirado de la producción en 1999. Y toda la producción restante se vendió a los clientes extranjeros", afirma Yan Novikov, director general de Almaz Antey. Pero Novikov fue más allá al advertir, con documentos en mano, que existen compras por parte del Ejército Ucraniano. "Se determino que el misil que impacto al avion dejó de producirse en 1999, por lo cual no proviene de una venta de la empresa en este siglo. Esos misiles estaban en poder de Ucrania".

"Las sanciones impuestas por la UE sobre Almáz-Antey carecen de todo fundamento y deben ser retiradas a la brevedad. La resolución es injusta y nos dañan seriamente, por eso presentamos las pruebas de la completa falta de implicación del consorcio", dijo el director general de consorcio.

Agregó que si bien las sanciones han afectado económicamente al consorcio, dado que les impide exportar determinados productos y al mismo tiempo comprar suministros a diversos proveedores, ello no ha hecho que la empresa tambalee o esté en peligro financiero.

"Tras las sanciones, hemos empezado a producir diversos  productos (sobre los que no recaen sanciones), hemos conseguido nuevos proveedores, abrimos nuevas plantas y hemos invertido en innovación y tecnología. Las sanciones afectan, claro, pero no estamos en peligro", advirtió Novikov, quien evitó dar una cifra respecto a las pérdidas de la empresa o de afirmar si el misil finalmente provino en definitiva de las tropas ucranianas o de rebeldes antirusos.

"A qué parte perteneció el misil es una pregunta que no podemos responder. Nosotros demostramos qué tipo de misil fue y tenemos documentos que prueban que las fuerzas armadas de Ucrania tienen ente tipo de misiles entre su material belico", dijo.

Cabe señalar que los análisis realizados por el consorcio ruso también detectaron que el misil no pudo haber sido lanzado de la localidad Snézhnoie, controlada por las tropas rusas, como se afirmó desde un inicio, sino desde la localidad Zaróschenskoie, una zona de conflicto entre las tropas ucranianas y rusas.

El reporte detallado del análisis, efectuado por los especialistas de Almáz-Antey, se entregó a la Comisión Internacional de la Unión Europea.

El consorcio subraya que Almaz-Antey es el creador de los sistemas de misiles antiaéreos y sistemas de misiles terrestres de longitud mediana BUK. Por ello, Almáz-Antey tiene la competencia exclusiva en la esfera de conocimiento, composición y funcionamiento de sus misiles. No obstante, las conclusiones finales sobre cómo y con qué fue destruido el avión, se podrán hacer solo después de todos los peritajes tecnológicos. Hasta el momento, el consorcio no posee toda la información sobre los peritajes efectuados por la Comisión Internacional. 

"Estamos apenados por el hecho de que nuestras armas se hayan utilizado para el ataque al avión civil y estamos dispuestos a realizar las pruebas necesarias para probar que nuestra empresa no vendió dicho armamento", puntualizó Novikov.