Buenos Aires. Los contratiempos aumentaban en Argentina el lunes con la cancelación de vuelos y más ciudades afectadas a raíz de la ceniza desprendida por un complejo volcánico chileno que erupcionó el sábado.

La Patagonia era una de las zonas más afectadas, con importantes centros turísticos invernales en mínimas operaciones.

Los fuertes vientos desde la cordillera de Los Andes hacia el océano Atlántico complicaban la actividad de aerolíneas comerciales, que también comenzaron a cancelar viajes externos.

El aeropuerto de la sureña ciudad argentina de San Carlos de Bariloche permanecía cerrado por la falta de visibilidad y el principal centro de esquí de Sudamérica y sus alrededores estaban cubiertos de cenizas.

Además, el importante paso fronterizo carretero Cardenal Samore entre ambos países permanecía cerrado por la escasa visibilidad y el cúmulo de cenizas.

Gendarmería argentina desaconsejaba utilizar los caminos carreteros de la zona afectada, algunos de los cuales están cortados al tránsito.

El cierre del dinámico aeropuerto de Bariloche obligó a las aerolíneas LAN Argentina, filial local de la chilena LAN; a Aerolíneas Argentinas y a Austral a cancelar sus servicios hacia y desde la zona, vecina al complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle que escurrió lava y desprendió rocas.

La estatal Aerolíneas Argentinas informó que no habrá vuelos hacia ni desde Bariloche hasta el próximo domingo, mientras que las operaciones nocturnas a Santiago de Chile y la provincia argentina de Mendoza están suspendidas hasta el jueves.

Lan Argentina reportó la cancelación de al menos dos vuelos desde Chile a Buenos Aires e idénticas previsiones para el martes desde Lima, con otros viajes que quedaban bajo observación frente a los crecientes problemas por la nube volcánica.

Medios de prensa dijeron que también empresas estadounidenses cancelarían el martes sus arribos y despegues desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza en Buenos Aires.

Las graves consecuencias sobre poblados argentinos cordilleranos hizo que la propia presidenta Cristina Fernández atendiera la situación y contactara a las autoridades de la zona dada la cercanía con el complejo volcánico.

Paisajes desolados. Imágenes de televisión mostraban a Bariloche, una de las mecas de turismo en Argentina a unos 1.600 kilómetros al sudoeste de Buenos Aires, completamente cubierta de ceniza volcánica, que no cesaba de caer pese a una ligera mejora de la situación el día previo.

La situación podría generar pérdidas en la actividad turística cuando se acerca la activa temporada de esquí, entre julio y agosto, que aglomera a unos 200.000 turistas, destacándose los brasileños, según estadísticas de la Municipalidad de Bariloche.

Por la tarde, en Argentina se encontraban cerrados también los aeropuertos de Chapelco, Esquel, Trelew, Viedma y Bahía Blanca, a los que se sumaban con cancelaciones de vuelos los de Río Gallegos, Río Grande, Ushuaia, Comodoro Rivadavia, Mendoza, Santa Rosa, y San Rafael, se informó oficialmente.

La mayoría de estos sitios están en la Patagonia argentina, y algunos se sitúan en el centro del país.

"La nube de cenizas expulsada por el volcán Peyehue alcanza los 12.000 metros de altura y se desplaza en sentido sudoeste-noroeste", dijo la Secretaría de Transporte de Argentina en un comunicado, mediante un comité de crisis conformado.

Informes meteorológicos difundidos por medios de prensa dicen que las cenizas podrían llegar a Buenos Aires el martes.

Villa La Angostura, el poblado argentino más cercano al complejo volcánico Puyehue-Cordón, ubicado a menos de 50 kilómetros al este en línea recta, era uno de los más afectados.

Hacia las 2230 GMT, nuevamente ese lugar sufría una fuerte caída de ceniza, confirmó un habitante, aumentando la preocupación y la atención de los lugareños.

Bariloche está a algo más de 100 kilómetros rectos.

Muchos turistas dejaron la zona por sus propios medios, dijo a Reuters por teléfono Alberto Cervantes, de 56 años, dueño de una farmacia en Villa La Angostura.

"El mismo sábado empezó la gente a irse. Ayer (domingo) se fue mucha gente en caravana cuando la ruta estaba abierta (...) La verdad que la ciudad está bastante vacía, se fueron muchos", explicó.

"Lo que no hay es agua potable (...) Ahora estaban llegando unos camiones del ejército, creo que traían una planta para potabilizar agua, y traían agua en sachets. En los supermercados agua hay, y están abiertos", agregó.

Las autoridades chilenas continuaban el lunes monitoreando la actividad del complejo volcánico ante el mayor riesgo de aluviones por esperadas precipitaciones, mientras se mantenía la orden de evacuación de las poblaciones aledañas.