Minera San José. Socorristas se alistaban este martes a instalar una gran máquina perforadora que les permitirá cavar un hoyo para rescatar a 33 mineros atrapados desde hace 19 días bajo tierra y que tal vez no verían la luz sino hasta Navidad.

La máquina Raise Borer Strata 950 llegaría al mediodía a la accidentada mina de cobre y oro San José, en el norte del país, pero las labores de perforación de un pozo de una longitud de 700 metros de profundidad y de unos 66 centímetros de diámetro comenzarían recién al final de esta semana.

La representante del gobierno en la zona del siniestro, Ximena Matas, dijo que está previsto que en un par de días más concluya la instalación de la máquina proveniente de la división Andina del gigante Codelco, el mayor productor de cobre del mundo.

Tras completar exitosamente el domingo la fase de búsqueda, luego de que una sonda llegó muy cerca del refugio, brigadas de rescate aceleraban los trabajos de asistencia a los mineros atrapados que, en contactos a través de mensajes y de breves comunicaciones, han dicho que se encuentran bien.

"Estamos bien. Esperando que nos rescaten", dijo Luis Urzúa, uno de los operarios atrapados en el primer contacto por un citófono con el ministro de Minería, Laurence Golborne.

La nueva máquina perforadora requiere de un gran cimiento de cemento que estará terminado en un par de días más y luego se pasará a la fase de perforación propiamente tal, cuando está proyectado que avance a un ritmo de 10 a 15 metros diario, lo que augura varios meses de trabajo.

"Aquí nos vamos a turnar entre 4 hermanos estos meses para poder estar pendiente del rescate", dijo María Segovia, de 48 años, hermana de uno de los mineros atrapados en uno de los peores accidentes en la historia de Chile.

En espera de la instalación de la máquina de Codelco, una segunda sonda llegó la noche del lunes al refugio de los mineros y socorristas reforzaban este martes el nuevo ducto para ser utilizado para el envío de alimentos, oxígeno y las cartas de sus familiares.

Al mismo tiempo, el camión que portaba la máquina que realizó el primer sondaje, que ayudó a descubrir la ubicación de los operarios, fue retirado en una clara señal de que ahora comienza la fase más compleja del rescate.

De raciones de jurel a consultas a la NASA. En el primer envío para los mineros atrapados fueron bajados frascos de glucosa, linternas, medicinas, además de lápices para que los mineros contesten un breve cuestionario sobre su estado de salud y las condiciones en el lugar.

Luego mandaron oxígeno en tubo, alcohol en gel y alimentos, mientras que el Ministerio de Salud de Chile contactó con la agencia espacial estadounidense NASA para pedir asesoramiento en la ayuda para la supervivencia en espacios reducidos y por muy largo tiempo.

"Están unidos y con fe, luchando y preocupados de los otros mineros que también estaban dentro de la mina y que ellos no sabían si habían logrado alcanzar la superficie", apuntó este martes el presidente del país, Sebastián Piñera, en la casa de Gobierno tras una ceremonia religiosa ofrecida por los operarios atrapados.

Durante los días que estuvieron aislados, los mineros se organizaron para repartir en pequeñas dosis la comida que poseían y sobrevivieron gracias a cucharadas de jurel cada 48 horas, leche, duraznos en conserva y algunas galletas.

"Esto le va a enseñar al mundo acerca de la sobrevivencia, sobre las ganas de vivir", apuntó la familiar Segovia, cerca de una pequeña tienda donde ha dormido desde el día del accidente, el 5 de agosto.

La mujer sabe que le quedan largas jornadas por delante para estar con su hermano, pero ella, al igual que muchos familiares, piensa que lo peor ya pasó.

"Estamos mucho más relajados y yo sé que mi hermano no se va a quebrar abajo", apuntó.