Santiago. El gobierno de Chile anunció este martes un plan para enfrentar la larga sequía que afecta a varias regiones del país, que incluye millonarias inversiones de largo plazo para el desarrollo de plantas desalinizadoras.

En medio de una escasez hídrica que se inició en el 2007, los tres primeros meses de este año se han transformado en uno de los períodos más secos en décadas para varias regiones del país, entre ellas áreas del sur de Chile que antes eran beneficiadas con abundantes lluvias.

"Ante este crítico escenario, no cabe sino asumir la escasez de recursos hídricos como una realidad que vino para quedarse y que compromete el desarrollo de importantes zonas de nuestro país", dijo la presidenta Michelle Bachelet durante el lanzamiento del programa nacional contra la sequía.

"Sabemos que no hay desarrollo ni calidad de vida sin un uso eficaz y sustentable del agua", agregó la mandataria, paradojicamente el mismo día en que se produjo la primera lluvia del otoño austral en el centro y norte del país.

Pero más allá de esta esperada lluvia, la prolongada sequía ha impactado en los últimos años a rubros productivos claves del país, como la minería del cobre -metal del que Chile es el mayor productor mundial- y los sectores energéticos y agroindustrial, con su efecto en una mayor inflación.

La mandataria socialista dijo que el plan aborda medidas en el corto, el mediano y el largo plazo.

En 2015 se invertirán US$170 millones para asegurar el abastecimiento mediante la explotación de aguas subterráneas, encauzamiento de ríos, revestimiento de canales y sistemas de riego tecnificado.

A mediano plazo, el plan se focalizará en la instalación de microplantas desalinizadoras y la construcción de pequeños embalses hasta el 2017.

Esto se replicará con proyectos de plantas desalinizadoras de mayor escala que permitirán aprovechar las extensas costas chilenas, especialmente en las ciudades del árido norte chileno. A esto se sumará la construcción de grandes embalses hasta el 2024, principalmente en el centro y sur del país.

"La falta de agua es un problema crítico, que vamos a poder enfrentar solamente si lo hacemos de forma coordinada, con medidas innovadoras y efectivas", dijo la mandataria.

Varias mineras de cobre, principalmente en el árido desierto del norte de Chile, desarrollan costosas plantas desalinizadoras y programas de recirculación para atender sus intensas necesidades del vital recurso.