Santiago. En la Torre 5 de la cárcel de San Miguel, ubicada en la capital de Chile, donde murieron este miércoles al menos 81 reos, convivían avezados asaltantes con jóvenes que por primera vez se encontraban encarcelados.

Entre las víctimas identificadas se encontraban hombres de entre 20 y 39 años, quienes cumplían distintas penas.

Uno de los casos que más ha llamado la atención es el de Bastián Camilo Arriagada Arriagada, de 22 años, quien había ingresado el 11 de noviembre para cumplir con una pena de 61 días por la venta de películas “piratas” en la calle. Preveía salir en libertad el 10 de enero.

La mayoría de los fallecidos se encontraban cumpliendo condena por robo, según informó Emol.

Condiciones “infrahumanas”. Tras visitar la cárcel donde se registró el siniestro, el cardenal Francisco Javier Errázuriz dijo que el hecho “fue un golpe tremendamente inesperado, sabíamos que a veces se producen situaciones muy difíciles en las cárceles, pero llegando a 81 muertos es algo realmente terrible y pensar que estamos pidiendo hace tanto tiempo preocupación por la convivencia en las cárceles".

Añadió que “la sociedad hace mucho tiempo que se olvidó de este problema (carcelario)" y puntualizó que "con hacinamiento es imposible la rehabilitación, necesitamos un recinto de rehabilitación, donde puedan crecer en su dignidad humana", indicó La Tercera.

Uno de los parlamentarios que ingresó al recinto, el senador Alejandro Navarro, dijo que "es muy difícil transmitir el grado de hacimiento en la que están adentro, son condiciones infrahumanas, la cárcel se convirtió en un verdadero infierno".

Explicó que “va a ser una identificación larga y dolorosa, ojalá que la prensa pueda entrar y muestren a la gente lo que pasaba adentro, los fierros todavía estaban calientes y esto puede ocurrir en cualquier de los pisos y los gendarmes están traumados también".