Pekín. Fuerzas chinas de seguridad han desarticulado una célula "terrorista" en la inestable región occidental de Xinjiang, dijo un funcionario este jueves, casi un año después de que un brote de violencia étnica en la capital de esa región dejó alrededor de 200 muertos.

El portavoz del ministerio de Seguridad Pública, Wu Heping, declaró en una conferencia de prensa que más de 10 miembros de un grupo "terrorista" han sido detenidos cuando planeaban ataques en Xinjiang, secuestrándoseles explosivos, cuchillos y otros equipos.

"La desarticulación de este gran grupo terrorista prueba una vez más que el Movimiento Islámico de Turquestán Este es la mayor amenaza que enfrenta China en este momento y en lo sucesivo", dijo Wu.

Grupos en el exilio y muchos uigures, un pueblo musulmán nativo de la región, se refieren a Xinjiang como Turquestán Este. Xinjiang, región rica en recursos energéticos, está estratégicamente localizada en la frontera de China con Afganistán, Pakistán y varios estados de Asia Central.

Wu identificó a los líderes del grupo como Abudourexiti Abulaiti, de 42 años, y Yiming Semaier, de 33.

"Las agencias de seguridad pública de China apoyarán firmemente y pondrán en efecto las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, actuarán con severidad contra las actividades terroristas, y mantendrán la estabilidad social", añadió Wu, quien no respondió preguntas de los periodistas.

El grupo había planeado una serie de ataques en las ciudades de Kashgar, Hotan y Aksu, en Xinjiang, pero sus planes fueron abortados y algunos de sus miembros escaparon, según declaró Wu leyendo un comunicado preparado.

Pero Dilxat Raxit, un portavoz del exiliado Congreso Mundial Uyghur, dijo que el momento del anuncio era sospechoso por su proximidad con el primer aniversario de los violentos incidentes en la capital regional de Xinjiang, Urumqi.

"China tiene un motivo político para elegir el momento antes del aniversario del 5 de julio para hacer público esto. El propósito es aumentar la presión sobre los uighures", dijo Raxit vía telefónica.

Pekín suele culpar a los que llama violentos grupos separatistas en Xinjiang por ataques contra la policía y otros objetivos gubernamentales, diciendo que trabajan con al Qaeda o milicianos de Asia Central para crear un estado independiente llamado Turquestán Este.

Los exiliados uigures acusan a China de sobredimensionar la amenaza que representan los separatistas para justificar violentas ofensivas en la región.

El mes próximo se cumple un año de los violentos incidentes en Urumqi, en los que los uigures atacaron a la etnia china Han, quienes a su vez buscaron revancha días después. Los enfrentamientos dejaron alrededor de 200 muertos, en su mayoría Hans.