Bogotá. Combates entre el Ejército y guerrilleros izquierdistas dejaron 5 soldados muertos y otros 17 heridos este domingo en el noroeste de Colombia, en una escalada de violencia que ya suma 40 muertos entre efectivos militares y guerrilleros en los últimos cuatro días.

El ministerio de Defensa informó que los combates se registraron cerca al municipio de El Bagre, en el departamento de Antioquia, en donde tropas de la 11ra. brigada combatieron con rebeldes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) que pretendían asaltar un caserío de la región.

El ELN es la segunda fuerza guerrillera del país y dice contar con unos 5.000 combatientes.

El nuevo revés militar obligó al ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, a convocar a los altos mandos militares y de la policía a una reunión de emergencia el domingo por la noche, para analizar la situación.

El ataque se produjo luego de que el último jueves 14 policías murieron en un ataque de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que hicieron detonar explosivos al paso de los vehículos en los que se desplazaban los uniformados por una carretera del selvático departamento del Caquetá.

El gobierno denunció que los rebeldes remataron a los policías con tiros de gracia y después incineraron los cadáveres, en una muestra de la degradación del conflicto interno que se registra en Colombia desde hace más de 45 años.

Las Fuerzas Militares bombardearon este viernes un campamento del ELN en el departamento de Arauca, una próspera región ganadera y petrolera en la frontera con Venezuela, en una ofensiva en la que murieron 15 combatientes.

El ELN, que en sus comienzos fue integrado por sacerdotes católicos radicales, tuvo protagonismo en el conflicto interno colombiano en la década de 1990 por sus ataques con explosivos contra la infraestructura petrolera y energética del país.

Guerrilla aún vigente. Recientemente, el ELN criticó al presidente Juan Manuel Santos por negar la posibilidad de que gobiernos extranjeros auspicien acercamientos para un diálogo de paz.

A finales de la década de 1990, el grupo ejecutó varios secuestros masivos para presionar al Gobierno del entonces presidente Andrés Pastrana a iniciar un diálogo de paz.

Pero el ELN fue debilitado por una ofensiva del Ejército y de los escuadrones paramilitares, a lo que se sumó un enfrentamiento por el control territorial de varias regiones del noreste con las FARC, el mayor grupo guerrillero que opera en el país, considerado por Estados Unidos y la Unión Europea como una organización terrorista.

El grupo rebelde sostuvo en Cuba conversaciones de paz con el gobierno del ex presidente Álvaro Uribe, pero se negó a iniciar una negociación que permitiera su desarme y reincorporación a la vida civil.

Aunque Uribe lideró desde 2002 una ofensiva militar apoyada por Estados Unidos que obligó a los rebeldes a replegarse a apartadas zonas selváticas y montañosas, las FARC y el ELN aún mantienen presencia en áreas remotas y su capacidad de golpear a las Fuerzas Armadas.

Santos, quien fue ministro de Defensa de Uribe y asestó importantes golpes militares y políticos a la guerrilla, como el bombardeo en el que murió el líder rebelde Raúl Reyes y el rescate de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, ha prometido mantener la ofensiva contra la guerrilla.

El actual mandatario ha condicionado el inicio de un diálogo de paz con los rebeldes a que liberen a los secuestrados, suspendan sus hostilidades y comuniquen públicamente su voluntad de deponer las armas.

Aunque los asesinatos, los secuestros, los asaltos a pueblos y los ataques con explosivos contra la infraestructura económica del país han mermado, al igual que el conflicto, esporádicamente se registran ataques y actos de violencia cometidos por los rebeldes.