Miami. Un prisionero sudanés acusado de ser guardaespaldas de Osama bin Laden y ayudarle a escapar de fuerzas estadounidenses en Afganistán se declaró culpable este miércoles en Guantánamo, dando al Gobierno del presidente Barack Obama la primera condena en la polémica corte.

Ibrahim al Qosi se declaró culpable de conspirar con Al Qaeda y entregar material de apoyo al terrorismo, dijo el portavoz de la corte de crímenes de guerra Guantánamo Joe DellaVedova.

Qosi, quien además dirigió la cocina y entregó suministros en las instalaciones de Bin Laden Estrella de la Jihad en Jalalabad, Afganistán, ha sido retenido en Guantánamo por más de ocho años.

Su sentencia podría variar desde no tener que pasar tiempo adicional en prisión hasta la cadena perpetua, dijo DellaVedova por teléfono desde la base naval estadounidense en la Bahía de Guantánamo, Cuba.

Un panel de oficiales militares estadounidenses será reunido en Guantánamo para escuchar la evidencia y deliberar su sentencia en una audiencia fijada para el 9 de agosto.

Los términos de su acuerdo con la fiscalía no fueron revelados, pero parecía improbable que se hubiera declarado culpable de ambos cargos sin algún límite a su sentencia.

Qosi es apenas el cuarto prisionero condenado en los polémicos tribunales militares desde que el campo de detención de Guantánamo fue abierto para albergar a sospechosos de terrorismo en enero del 2002.

Dos fueron enviados a sus países de origen en Australia y Yemen después de cumplir condenas breves. Otro, el camarógrafo yemení de Al Qaeda Ali Hamza al Bahlul, permanece en Guantánamo cumpliendo una cadena perpetua por los mismos dos cargos que aceptó Qosi.

Poco después de asumir el cargo, Obama firmó una orden para cerrar el campo de detención para enero de 2010, y dijo que los supuestos terroristas deberían ser juzgados en cortes estadounidenses o en cortes marciales regulares.

Sin embargo, sus esfuerzos para cerrar el campo han sido frenados por el Congreso y su Gobierno optó por acelerar el sistema judicial de Guantánamo en vez de desecharlo.

El campo de detención aún alberga a 181 prisioneros. El Gobierno de Obama planea juzgar a unas tres decenas de ellos ya sea en Guantánamo o en cortes federales estadounidenses.

Entre quienes piensa juzgar se encuentran cinco personas acusadas de planear los ataques del 11 de septiembre de 2001, mientras retendrá a otros 48 indefinidamente, repatriando o reinsertando a los demás.