Bogotá. Un coche bomba explotó este jueves en el norte de la capital de Colombia causando heridas leves a nueve personas y graves daños materiales en edificios de la zona, en lo que el presidente Juan Manuel Santos calificó como "un atentado terrorista" cinco días después de su posesión.

El mandatario, quien asumió la presidencia el sábado, no responsabilizó de inmediato a ningún grupo armado ilegal por el ataque que afectó decenas de oficinas privadas en el norte de Bogotá, incluida la sede de la cadena radial Caracol.

El impacto de la explosión destruyó vidrios y ventanales que cayeron a la calle desde la parte alta de los edificios, mientras que las autoridades aislaron el sector.

"Hasta el momento las pesquisas que ha hecho antiexplosivos (indican que) se trata de un vehículo que fue explosionado, estamos mirando las características, estamos verificando toda la identificación del mismo y lo que pueda quedar de los restos", dijo el comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general César Augusto Pinzón.

Investigan objetivo del ataque. El oficial se abstuvo de revelar el posible objetivo del ataque, el primero de gran magnitud que se registra en meses en la capital colombiana de más de siete millones de habitantes.

El alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, reportó nueve personas con heridas leves y aclaró que sólo tres de ellas debieron ser trasladadas a hospitales.

Santos admitió que los autores del ataque están enviando un mensaje a su Gobierno, pero advirtió que combatirá a los violentos con determinación.

"Yo creo que esto tiene un mensaje, esto no es gratuito, ojalá esto no se repita pero por la hora y la forma como se hizo quieren crear el mayor impacto posible. Esto es un atentado terrorista, cobarde", reiteró el presidente fuertemente custodiado por escoltas.

Colombia afronta un conflicto interno de más de cuatro décadas en medio del que la guerrilla izquierdista y grupos conformados por antiguos paramilitares de ultraderecha enfrentan a las Fuerzas Armadas del Estado.

Sin embargo, los ataques con explosivos que fueron frecuentes durante años se redujeron considerablemente por una ofensiva militar que ordenó el ex presidente Álvaro Uribe y que obligó a los rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) a replegarse a apartadas zonas montañosas y selváticas.

Los ataques con vehículos cargados de explosivos también fueron utilizados por los carteles de narcotraficantes en su guerra contra el Estado en las décadas de 1980 y 1990.

"Fue un momento muy aterrador y de mucha confusión, el impacto fue fuerte", dijo la periodista de Caracol, Martha Patricia Castellanos, quien se encontraba en la redacción de la cadena radial en el momento de la explosión.