Bogotá. Once militares murieron este sábado en un ataque de la mayor guerrilla de Colombia en una zona petrolera y ganadera fronteriza con Venezuela, en el golpe más fuerte de los últimos meses contra las Fuerzas Armadas en medio de un recrudecimiento de las hostilidades rebeldes.

El Ejército Nacional informó que la agresión, la más grave de las últimas semanas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) contra el Ejército, se registró cerca al municipio de Arauquita, en el departamento de Arauca, donde los rebeldes dispararon misiles de fabricación casera -cilindros de gas repletos de explosivos- contra las tropas.

El ataque se produjo el mismo día en el que la guerrilla anunció que estaba lista para liberar diez efectivos de las fuerzas de seguridad secuestrados desde hace más de una década.

Las FARC, consideradas como una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, han intensificado sus ataques en las últimas semanas, incluso contra el sector petrolero, como parte de una estrategia para demostrar su poder militar, de acuerdo con fuentes de seguridad y analistas.

Aunque el grupo rebelde ha sido debilitado por una ofensiva militar apoyada por Estados Unidos, aún tiene la capacidad de realizar ataques de gran impacto.

El gobierno colombiano ha descartado la posibilidad de iniciar un diálogo de paz con las FARC hasta que los rebeldes liberen a todos los secuestrados, suspendan sus ataques y anuncien su disposición de deponer las armas.

Pero el grupo guerrillero, que a finales de febrero anunció la suspensión de los secuestros económicos, ha rechazado las exigencias por considerarlas como una rendición, lo que mantiene alejada la posibilidad inmediata de una salida negociada a la confrontación de casi cinco décadas.