Bogotá. Colombia perdió en la última década más de 2,2 millones de hectáreas de bosques y selvas, una área más grande que El Salvador, por cultivos de hoja de coca y amapola sembrados por narcotraficantes y grupos armados ilegales, reveló el jueves el Gobierno.

El jefe de la Dirección de Estupefacientes, Juan Carlos Restrepo, dijo que la expansión de cultivos ilícitos amenaza con destruir la riqueza ambiental del país que tiene unos 640.000 kilómetros cuadrados de bosques tropicales y alberga el 10 por ciento de las especies vegetales y animales del mundo.

"Del total de hectáreas destruidas, 10.431 se encuentran en parques naturales y 5.571 hectáreas en resguardos indígenas. Estas zonas gozan de protección especial porque no se pueden fumigar y por eso los narcotraficantes las han invadido en un intento por evadir la erradicación", afirmó Restrepo.

Colombia tiene actualmente unas 68.000 hectáreas de cultivos de hoja de coca, extensión que se ha reducido por una agresiva campaña de fumigación y erradicación manual apoyada por Estados Unidos que desde el año 2000 ha entregado a Bogotá más de US$5.000 millones en programas de asistencia social y apoyo militar para combatir el narcotráfico.

El país sudamericano, considerado como el primer productor mundial de cocaína con unas 410 toneladas anuales, alcanzó una extensión de 163.000 hectáreas de cocales en el año 2000.

Contaminación. Restrepo denunció que los narcotraficantes contaminan los ríos Magdalena, Cauca, Putumayo, Patia, Guaviare, Arauca, Ariari y sus afluentes que reciben a diario cientos de litros de residuos químicos provenientes de laboratorios para la producción de cocaína y heroína.

El funcionario advirtió que la contaminación de ríos y sus afluentes pone en riesgo la flora, la fauna, las actividades agrícolas y la vida humana.

En el narcotráfico en Colombia están involucrados cárteles de las drogas, la guerrilla izquierdista y bandas criminales conformadas por antiguos paramilitares de ultraderecha.

De acuerdo con el gobierno, los narcotraficantes se ubican en áreas estratégicas aisladas de los centros urbanos y con abundante presencia de agua que permite su utilización en el procesamiento y eliminación de desechos químicos.

También eligen lugares con vegetación boscosa o selvática que dificulte su detección y con presencia de ríos navegables para facilitar la introducción de químicos y la salida de la droga terminada y lista para su exportación.