Pérdida de hábitats, monocultivos, plaguicidas y cambio climático son algunos de los factores que amenazan a los polinizadores en la actualidad. Así lo evidenció una investigación realizada por la Universidad Nacional en la zona conocida como Bajo Anchicayá.

Durante dos años, un grupo de expertos analizó la distribución de abejas en esta parte del Valle del Cauca y estableció que en las zonas de bosque intervenido su riqueza y abundancia disminuyó, con la consiguiente pérdida de diversidad genética, la cual se mantenía gracias al trabajo de estos insectos.

Al mismo tiempo, los investigadores advirtieron sobre la pérdida de sustrato de nidificación para los meliponinos (abejas sin aguijón), debido a la transformación del paisaje arbóreo, causada por monocultivos agroindustriales, como la caña de azúcar, en el Valle geográfico del río Cauca.

Esta no es una situación propia de Colombia. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha mostrado que la disminución de abejas tiene lugar en todo el mundo y que el resto de polinizadores se encuentran en la misma situación.

“La interacción involucra a numerosos grupos de organismos, desde vertebrados, murciélagos y aves, hasta invertebrados, principalmente abejas, moscas, cucarrones, mariposas y polillas”, explica Guiomar Nates, profesora del Departamento de Biología de la U.N.

Según la experta, la interacción ecológica entre la planta y el polinizador es relevante en el entendimiento de la formación de la estructura de las comunidades locales.

Como ejemplo de su importancia, se encuentra el cultivo de melón en el Valle del Cauca, donde se les paga a los apicultores un promedio de 20.000 pesos por colmena para que las lleven al cultivo durante el tiempo de floración. En este caso se requieren 70 colmenas para polinizar 60 hectáreas.

Otro ejemplo es el del biólogo y apicultor Juan David Gómez, del apiario El Pinar, quien ofrece el servicio de polinización para cultivos de calabaza en invernadero, para lo cual estableció una tarifa entre 120.000 y 180.000 pesos por colmena, basándose en los costos de transporte y manejo durante las ocho semanas de floración.

Reinas de la polinización. Este es un proceso fundamental en la reproducción sexual de las plantas angiospermas (con flores). Dado que la vegetación dominante en los ecosistemas terrestres corresponde a dicho grupo de plantas y que la vegetación es el componente estructural más importante del ecosistema, se comprende que la polinización es un fenómeno de suma importancia.

Las abejas son los polinizadores más importantes y por ello su estudio tiene gran relevancia en el entendimiento de la ecología y del servicio ecosistémico que prestan.

Sin embargo, es importante conocer que, contrario a lo que se supone, la abeja por lo general es un animal solitario. Así lo explica Marisol Amaya, profesora del Instituto de Ciencias Naturales, quien afirma que la colmena es la estructura implementada por el hombre para cultivar abejas y extraer sus productos (miel, polen, propóleos o ceras), mientras que en el medio silvestre estos organismos viven en nidos.

“La mayor cantidad de especies –cerca de 25.000- son solitarias. Aquellas que son descendientes de una hembra no conocen a su madre y llevan una vida solitaria”, explica Amaya.

Sus nidos son usualmente pequeños. Se trata de sitios para aprovisionar las crías y pasar la noche, pero en estos lugares no coexisten diferentes generaciones, ni ocurre diferenciación de castas, ni especialización en las tareas, pues cada abeja hace todo por sí misma.

Por ahora, para frenar su desaparición, los expertos coinciden en afirmar que se pueden tomar medidas como establecer corredores biológicos, disminuir o regular la aplicación de agroquímicos y controlar la deforestación.