Bogotá. A catorce se elevó el número de policías muertos en un ataque de las FARC en el sur de Colombia, donde los rebeldes incineraron a los uniformados y les dispararon tiros de gracia, en el peor ataque desde que asumió el presidente Juan Manuel Santos, informó un oficial.

El ataque, en el que los rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) usaron explosivos, fusiles y ametralladoras, fue cometido este miércoles en la noche en una carretera cerca al municipio de Doncello, en el selvático departamento del Caquetá, en momentos en que los policías se desplazaban en varios vehículos.

Inicialmente las autoridades reportaron cinco efectivos muertos, pero este jueves en la noche, después de llegar al sitio del ataque, comprobaron que las víctimas fatales eran 14.

"Los uniformados cayeron en un campo minado y luego fueron asesinados con tiros de gracia y rociados con gasolina", dijo el general Santiago Parra, comandante de Carabineros y Seguridad Rural de la Policía Nacional.

La zona en donde se produjo el ataque es una de las regiones en donde aún las FARC, consideradas una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, resisten la ofensiva de las Fuerzas Militares y mantienen una considerable presencia.

El departamento del Caquetá está en una región selvática del sur del país, considerada estratégica para la producción y el tráfico de cocaína, principal fuente de financiación del grupo rebelde que dice luchar por imponer un sistema socialista en este país de más de 44 millones de habitantes con marcadas diferencias entre ricos y pobres.

Aunque el ex presidente Álvaro Uribe lideró desde 2002 una ofensiva militar apoyada por Estados Unidos que obligó a los rebeldes a replegarse a apartadas zonas selváticas y montañosas, las FARC aún mantienen presencia en remotas áreas y su capacidad de golpear a las Fuerzas Armadas.

Santos, quien fue ministro de Defensa de Uribe y dirigió importantes golpes militares y políticos contra la guerrilla como el bombardeo en el que murió el líder rebelde Raúl Reyes y el rescate de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, ha prometido mantener la ofensiva contra las FARC.

El actual mandatario ha condicionado el inicio de un diálogo de paz con los rebeldes a que liberen a los secuestrados, suspendan sus hostilidades y comuniquen públicamente su voluntad de deponer las armas.

Aunque los asesinatos, los secuestros, los asaltos a pueblos y los ataques con explosivos contra la infraestructura económica del país se han reducido, al igual que el conflicto, esporádicamente se registran ataques y actos de violencia cometidos por los rebeldes.

En diciembre, un comando de las FARC que se hizo pasar por militares secuestró y asesinó al gobernador del departamento del Caquetá, Luis Francisco Cuéllar.

Por otra parte, cuatro militares murieron este jueves en otros dos ataques de las FARC en los departamentos de Nariño y Norte de Santander, informó el comandante del Ejército Nacional, general Alejandro Navas.