Islandia elige este sábado nuevo presidente tras ser -en 2008- el primer país europeo que afrontó una crisis económica similar a la que ahora golpea a buena parte del continente, aunque enfrentándola de manera diferente.

Según las encuestas, el actual mandatario, Olafur Ragnar Grimsson, podría ser reelecto frente a su principal oponente, la presentadora de televisión Thora Arnorsdottir, de 37 años, con escasa experiencia política pero un gran carisma, según informó la agencia de noticias DPA.

Ahora, cuando culmina su actual mandato -lleva cuatro, el primero iniciado en 1996- el originalmente socialdemócrata Grimsson, de 69 años, es atacado por sus críticos acusado de "populista" y desconfían de su discurso de "protector de la voluntad del pueblo".

El mandatario, que en realidad había anunciado inicialmente que se retiraba tras cumplir su período al frente del gobierno, se opone a la petición de adhesión a la Unión Europea presentada por la primera ministra Johanna Sigurdardottir, con lo que ratifica su posición histórica.

Por su parte, Arnorsdottir, su principal contrincante, aseguró que no será una presidenta que "decida todo en solitario", muy preparada según sus seguidores, estudió en Islandia, Italia y Estados Unidos.

"El tipo de familia o la edad no deberían impedir a las mujeres alcanzar puestos altos, debemos tener las mismas posibilidades que cualquier otro ciudadano. Si soy elegida, mi marido se quedará en casa cuidando de los niños. Espero servir como inspiración y motivación para que las mujeres jóvenes ocupen su puesto en la sociedad", señaló la candidata al diario español El Mundo.

Las primeras encuestas le otorgaban ventaja a Arnorsdottir, madre de una recién nacida, quien alude en algunos de sus discursos a "lo hermoso que sería volver a escuchar risas infantiles en la residencia presidencial".

Sin embargo en las últimas encuestas, según la consultora Capacent, Grimssons tiene el apoyo del 50,8% y Arnorsdottir, el 33,6% del respaldo.

La familia de Arnorsdottir, compuesta de 6 hijos -tres de ellos de un matrimonio anterior de su esposo- tiene poco que ver con la de Grimssons, casado con la multimillonaria mujer de negocios inglesa, Dorrit Moussaieff.

Muchos votantes -sobre todo mujeres- consideran una ventaja que la presentadora nunca haya participado en la vida política, ya que parte de la ciudadanía perdió la confianza en los políticos tras la crisis bancaria. Un sentimiento que se repite en toda Europa.

Islandia, un país con menos de 400 mil habitantes, ubicado en el extremo noroeste de Europa y que abarca la isla homónima y otras más pequeñas en el Océano Atlántico, es mirada con recelo por sus vecinos europeos por el manejo que tuvo para superar su crisis económica y financiera en 2008.

Ese año el país cayó en bancarrota, la Bolsa se vio obligada a cerrar sus puertas y el pueblo, movilizado en la calle, hizo renunciar al gobierno.

Se nacionalizaron los principales bancos y por medio de un referendo ganó, con el 93% de los votos, la postura del no pago de la deuda externa que el país tenía con Gran Bretaña y Holanda.

El monto acumulado de compromisos externos llegaba a los 3.500 millones de euros, que los prestamistas intentaban cobrar a 15 años de plazo y a un interés del 5,5% anual.

En ese marco, varios banqueros e importantes empresarios fueron llevados a la cárcel tras encontrarlos culpables de fraude económico y financiero.

Posteriormente, reforma de la Constitución y elecciones mediante, se sucedieron diversos gobiernos.