Beirut. Los enfrentamientos en Damasco entre rebeldes y fuerzas estatales continuaban el martes por tercer día consecutivo, en lo que ya son los combates más feroces por el poder en Siria desde que comenzó la revuelta contra el presidente, Bashar al-Assad, hace 17 meses.

Fuerzas de seguridad y vehículos blindados rodearon las áreas rebeldes, como el distrito sureño de Midan, pero no han podido controlar a los combatientes de la oposición, señalan activistas.

La escalada de violencia en la capital siria, donde reside Assad y se encuentra el bastión de Gobierno, se produce mientras el enviado de Naciones Unidas Kofi Annan visita Moscú para promover un plan de paz para Siria.

Annan se reunirá el martes con el presidente Vladimir Putin, pero Rusia aún parece reticente a los pedidos de Occidente de que Moscú incremente la presión sobre Assad.

Un video subido por activistas de la oposición mostró a hombres en pantalones de jean escondidos en callejones arrojando granadas y disparando con armas en medio de nubes de polvo y el estruendo del fuego abierto.

Los rebeldes quemaron cubiertas y bloquearon algunas calles para aliviar la presión sobre los combatientes. Columnas negras de humo se observaban sobre la capital siria.

Activistas dijeron que la artillería y el fuego alcanzaron la zona de oposición de Tadamon, en las afueras de Damasco. Residentes de Midan señalaron que francotiradores se desplegaron en los techos.

"Hay tropas en todos lados, puedo oír ambulancias", dijo un residente cercano a Midan. "Se siente como una guerra en Damasco", agregó.

El Gobierno ha dicho poco sobre la revuelta en la capital. La televisión estatal informó el lunes que las fuerzas de seguridad estaban a la caza de "grupos terroristas" escondidos en algunos vecindarios de Damasco.

Un combatiente dijo a Reuters que los rebeldes continuarían con el fuego porque no tenían forma de replegarse a zonas más seguras. "Si pudieran retirarse, lo harían", expresó.

Activistas de la oposición dijeron que los enfrentamientos cerca del bastión de Gobierno mostraban que los rebeldes estaban minando el poder estatal, en una capital alguna vez considerada la fortaleza impenetrable de Assad.

"Cuando se apuntan las armas contra el corazón de Damasco, en Midan, se ha perdido la ciudad", dijo el activista ubicado en la capital Imad Moaz. "Los rebeldes en la calle tienen el respaldo de las familias a lo largo de Damasco", agregó.

Mientras los combates se enardecen en la capital, los enfrentamientos en las áreas opositoras continúan en el resto del país. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, que tiene una red de activistas a lo largo del país, dijo que más de 150 personas fueron asesinadas el lunes.

Los recuentos de los activistas son difíciles de verificar porque el Gobierno restringe el acceso a medios internacionales.

Presión de Occidente a Rusia. Con la violencia en aumento, Occidente quiere que Moscú deje de apoyar a Assad. Junto con China, Rusia ha vetado una acción contra el presidente sirio en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Sin embargo, previo a las conversaciones con Annan, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, no mostró señales de cambio en la posición de Moscú.

Una misión pequeña y sin armas de monitoreo de Naciones Unidas, de unas 300 personas, es la única presencia militar internacional en Siria. Llegó al país como parte de un plan de pacificación respaldado por Annan que fue suspendido debido al incremento de la violencia en Siria.

Los activistas indican que murieron más de 17.000 personas.

La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, entrevistada por la BBC durante su visita a Oriente Medio, dijo que esperaba que Moscú abriera el camino a una transición al estilo de Yemen, para evitar la guerra civil.

El ex presidente yemení Ali Abdullah Saleh fue desbancado en febrero después de meses de protestas, en una transferencia de poder apoyada por Estados Unidos y los vecinos adinerados del Golfo Árabe.

En Siria, lo que comenzó como un movimiento de protesta, inspirado por reclamos en otros países árabes, se ha vuelto una insurgencia armada que lucha por derrocar a Assad. El Comité Internacional de la Cruz Roja actualmente califica el conflicto como una guerra civil.

Un funcionario turco dijo que un brigadier general sirio y varios otros militares desertaron y eran parte de unos 1.280 sirios que huyeron a Turquía durante la madrugada.

En una muestra de la gravedad de la crisis, Irak instó a sus ciudadanos a que dejaran Siria debido a la creciente violencia.