No hay duda de que la Casa Blanca está atenta a los movimientos militares de Norcorea, un país con más de 24 millones de habitantes que sufrió hambrunas desde la caída de la ex Unión Soviética en 1991

Pero el miedo a la guerra nuclear -ese apocalípsis bíblico también desarrollado por el cine y la literatura de ciencia ficción- parece no amedrentar a Pyongyang que cuenta con entre seis y diez bombas atómicas, según la Federación de Cientistas estadounidenses.

Norcorea posee también los siguientes misiles balísticos: Nodon, 1.000 kilómetros; Taepodong-1; 2.200 km; Musudan, 4000 km; Taepodong-2, 6000km, mientras que Washington desplegó una defensa de misiles en la isla de Guam, en el Océano Pacífico.

Preocupado por la maniobras militares que realizan Seúl y Washington en la península, se cree que Pyongyang está preparando alguna prueba de misiles para el 15 de abril, día en que se cumple el 101 aniversario del nacimiento de Kim Il Sung, abuelo del actual mandatario norcoreano y fundador de la dinastía iniciada en 1948 con la República Popular Democrática de Corea.

Convencido de que Kim no habla en vano, el gobierno de Barack Obama ha llevado a Seúl “una de sus más mortíferas computadoras de guerra”, afirmó el periodista Kim Tae-gyu, columnista del diario surcoreano Korea Times.

“Hay preocupación sobre los movimientos que realiza Norcorea en las costas del este de ese país, desde donde puede lanzar los misiles Musudan, que son capaces de alcanzar blancos en Surcorea, Japón, así como territorio estadounidense y la isla de Guam”, afirma el analista.

A pesar de las amenazas norcoreanas, la mayoría de los expertos militares consideran que Pyongyang no tiene todavía la tecnología necesaria para fabricar una bomba nuclear lo suficientemente pequeña para colocarla en un misil balístico.

Probablemente, la intención del gobierno estalinista es lograr un acuerdo para iniciar conversaciones bilaterales con Estados Unidos, en lugar de las a “seis bandas” que se realizaban con Corea del Sur, China, Washington, Rusia y Japón.

Mientras la tensión crece entre las dos Coreas, Pyongyang anunció que será reactivado el reactor nuclear de Yongbyon, desmantelado en 2007, principal sostén de su programa de armas atómicas.

Corea del Norte anunció que su ejército cuenta con autorización para lanzar un ataque "sin compasión" contra Estados Unidos, utilizando armas atómicas.

La tensión entre las dos Coreas empezó en diciembre pasado, tras el lanzamiento de un cohete norcoreano que fue considerado como el ensayo de un misil de largo alcance por parte de Occidente. Sin oír las críticas de la Casa Blanca y de Seúl, Pyongyang realizó a mediados de febrero su tercera prueba nuclear subterránea.

Para algunos analistas como Choe Sang-Hun, la crisis magnifica los desafíos que Corea del Sur y Washington enfrentan en la península.

“Los dos países están tratando de mostrar al novicio líder norcoreano, Kim Jong-un, que ellos no serán chantajeados por sus bravuconadas. Pero, al mismo tiempo, ellos no quieren que aumenten las tensiones para no dañar la economía surcoreana, el orgullo de la población local, o la posición política del presidente Park Geun-hye”, señala Choe, en una nota del diario The New York Times.

Park es hija del fallecido dictador Park Cheng-hee (1972-1979), que puso las bases de una economía estatista, con gran inversión en la industria pesada.

La crisis provocó la reacción de Rusia que aseguró que Norcorea no puede menospreciar el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) y la resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, debido a la decisión del gobernante Partido de los Trabajadores norcoreano que busca vías jurídicas para refrendar el exclusivo estatus de potencia nuclear.

A la polémica se sumó también el ex presidente cubano, Fidel Castro, quien aseguró que si estallara una nueva guerra en la península el gobierno de Barack Obama "quedaría sepultado por un diluvio de imágenes que lo presentarían como el más siniestro personaje de la historia de Estados Unidos".

Cualquiera sea el desenlace de los acontecimientos, el gobierno de Kim sabe que tarde o temprano deberá volver a la mesa de negociaciones para negociar su futuro y seguir gozando de su alianza estratégica con China, país que no vio con buenos ojos el último ensayo nuclear realizado por Pyongyang.

Sin duda, esta es una de las más graves crisis que se han registrado desde el fin de la guerra de Corea en 1953, debido a que Norcorea declaró completamente nulo el armisticio alcanzado seis décadas atrás con su hermano del Sur.

El armisticio había sobrevivido a muchas crisis diplomáticas y a los bombardeos norcoreanos de la isla surcoreana de Yeonpyeong en 2010, así como a varios enfrentamientos navales entre los dos países. De todos modos, se cree que es imposible que una de las partes rompa unilateralmente este acuerdo.

Por el momento, las fanfarroneadas de Kim Jong-un -que habla inglés y alemán y usa un smartphone, a pesar de que en su país está restringido el acceso a Internet- han sido tomadas en serio por la Casa Blanca, que tiene 27.500 soldados en la penísula.

Y es que a esta altura de los acontecimientos, nadie duda de que detrás de la crisis norcoreana se agita la sombra de la guerra nuclear.