Yeonpyeong. Los marines surcoreanos estaban listos este sábado para realizar un ejercicio con municiones reales en una isla disputada, pese a la amenaza de Corea del Norte de lanzar un nuevo ataque y al llamamiento de Pekín a la moderación de los estados rivales.

Un mediador estadounidense, el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, calificó a la situación como "un polvorín" e instó a Pyongyang a que permita que Seúl realice los ejercicios.

Los analistas estaban escépticos respecto a la posibilidad de que Corea del Norte cumpla la amenaza que hizo este viernes, ante la promesa surcoreana de responder a cualquier ataque de Pyongyang.

Las fuerzas armadas surcoreanas dijeron que el ejercicio, que se extendería del 18 al 21 de diciembre, seguirá adelante frente a las costas de la pequeña isla, que recibió fuego de artillería norcoreana el mes pasado.

"No emitiremos ningún anuncio de nuestro plan, pero los periodistas en la isla serán notificados con dos o tres horas de anticipación", dijo un oficial del cuerpo de marines que solicitó permanecer en el anonimato.

La niebla y ráfagas de viento podrían llevar a un aplazamiento temporal del ejercicio, dijeron responsables militares de acuerdo a citas difundidas por la agencia de noticias Yonhap.

Corea del Norte dijo este viernes que ofrecería una respuesta aún más poderosa que el ataque de artillería que causó cuatro muertos el mes pasado en la isla de Yeonpyeong.

China, el principal socio de Corea del Norte, emitió este sábado otro llamamiento a la moderación, y dijo que más enfrentamientos en la península podrían afectar la estabilidad regional.

Rusia pidió a Corea del Sur detener el ejercicio, convocando a los embajadores de Seúl y Washington para expresar su "preocupación extrema".