Viena. El jefe del organismo supervisor nuclear de la ONU dijo este lunes que el poderoso sismo y posterior tsunami que sufrió Japón sacudieron e inundaron plantas de energía nuclear, pero que los contenedores de los reactores permanecían intactos y la emisión radiactiva era limitada.

Yukiya Amano hizo estas declaraciones mientras Japón lucha por evitar una fusión en una planta nuclear dañada luego de una explosión de hidrógeno en un reactor y de una exposición a barras de combustible en otro, días después de una catástrofe natural que dejó miles de muertos.

La crisis nuclear en Japón tiene bajas posibilidades de convertirse en otro Chernóbil, el peor accidente nuclear del mundo, sostuvo la autoridad.

Es "poco probable que el accidente se desarrolle" como Chernóbil, dijo Yukiya Amano, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA por sus siglas en inglés), en una conferencia de prensa.

También mencionó varias diferencias, incluyendo el diseño y la estructura de las plantas nucleares.

"Las autoridades japonesas están trabajando lo más duro posible, bajo circunstancias extremadamente difíciles, para estabilizar las plantas de energía nuclear y garantizar la seguridad", señaló Amano en un comunicado a estados miembros de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA por su sigla en inglés), con sede en Viena.

"Las plantas nucleares han sido sacudidas y quedaron inundadas y sin energía. Los operadores han sufrido tragedias personales", agregó, de acuerdo a una copia de sus comentarios. Pero "los contenedores del reactor han resistido y la emisión radioactiva es limitada", explicó.

Amano, un veterano diplomático japonés, dijo que Japón pidió a la agencia de la ONU que envíe misiones de expertos.

"Estamos discutiendo los detalles con Japón", añadió.

El complejo nuclear Fukushima, ubicado a 240 kilómetros al norte de Tokio, ya ha sufrido explosiones en dos de sus reactores el sábado y lunes, que provocaron densas columnas de humo sobre la planta.

El accidente nuclear, el peor desde el desastre de Chernóbil en 1986, provocó críticas de que las autoridades estaban mal preparadas para un terremoto tan potente y para la amenaza que podría suponer para la industria nuclear del país.

El operador de la planta, Tokyo Electric Power Co (Tepco), dijo que las barras de combustible en el reactor número dos habían quedado totalmente expuestas, lo que podría provocar su derretimiento.

Previamente hubo derretimientos parciales de las barras de combustible en los reactores uno y tres, donde ocurrieron las explosiones, y un ejecutivo de Tepco describió la situación en el reactor número dos como peor que en las otras unidades.

El temor es que si las barras de combustible no se enfrían podrían derretir el contenedor que alberga el núcleo, o incluso explotar, lanzando material radiactivo a la atmósfera.

Pero funcionarios dijeron que las gruesas paredes alrededor de los núcleos radioactivos de los reactores dañados parecían intactas luego de la anterior explosión de hidrógeno, algo que fue confirmado por Amano.

El jefe nuclear dijo que el Centro de Incidentes y Emergencia de la IAEA está trabajando "a contrarreloj" desde que ocurrió el sismo.