Tokio. El humo y vapor que salían este martes de dos de los reactores que plantean una mayor amenaza en la dañada central nuclear de Fukushima, en Japón, sugirieron que la batalla para evitar una desastrosa fusión y detener la expansión de la radiación podría estar lejos de ganarse.

La peor crisis atómica del mundo en 25 años, en un lugar situado a 240 kilómetros al norte de Tokio, fue desatada por un masivo terremoto y tsunami que ha causado al menos 21.000 muertos o desaparecidos.

La cifra oficial de muertos supera las 9.000 personas, dijo la policía según una cita difundida por la agencia de noticias Kyodo, pero con 12.654 personas dadas por desaparecidas, la cifra posiblemente subirá.

Los técnicos que trabajan en la zona de evacuación alrededor de la dañada planta en el noreste de Japón, sobre la costa del Pacífico, lograron finalmente conectar cables eléctricos a los seis reactores y comenzaron a bombear agua a uno de ellos para enfriar las barras de combustible nuclear.

Pero la agencia de noticias Kyodo dijo que parecía estar surgiendo vapor desde el reactor número 2 y una nube fue detectada sobre el reactor número 3. Durante la crisis se han producido varias explosiones de vapor de los reactores, que los expertos dicen que probablemente liberaron una pequeña cantidad de partículas radiactivas a la atmósfera.

Los expertos dicen que las mediciones son mucho menores a las de Chernóbil después del accidente de 1986 en Ucrania. Algunos advirtieron en contra de entrar en pánico.

El operador de la planta, Tokyo Electronic Power, dijo posteriormente que el humo pasó a ser vapor y que consideraba seguro seguir con las tareas para restablecer el control de la central. La agencia nuclear japonesa dijo que se cree que el vapor provenía de la piscina que guarda el combustible nuclear gastado en el reactor número dos.

"Las cosas está empezando a ir en la dirección correcta. Tepco necesitará conseguir que vuelva la electricidad a los seis reactores, y tendrán que asegurarse de que los componentes están funcionando", dijo Mark Prelas, director de investigación del Instituto para la Ciencia y la Ingeniería Nuclear de la Universidad de Misuri.

Defectos. Reuters informó anteriormente de que la central almacenaba más uranio del que tenía previsto por diseño y que no cumplió unos controles obligatorios durante la última década, según documentos de la compañía y expertos externos. También se han planteado dudas acerca de si los responsables de TEPCO esperaron demasiado para bombear agua de mar a los reactores, abandonando la esperanza de salvar los equipos tras el seísmo y el maremoto del 11 de marzo.

Radiación. Fuera de la planta, crecientes evidencias de radiación en verduras, agua y leche causaron preocupación en Japón y en el exterior a pesar de las declaraciones de las autoridades de que los niveles no son peligrosos.

Tepco dijo que se encontraron pequeños rastros de radiación en las aguas del Pacífico cercanas al lugar, un hecho poco sorprendente puesto que los técnicos han dicho que parte del agua lanzada a los reactores se ha vertido al mar.

El yodo radiactivo en las muestras marinas era 126,7 veces superior al límite permitido, mientras que el cesio era 24,8 veces mayor, dijo la agencia de noticias Kyodo. Esto no plantea un riesgo inmediato, según Tepco.

"Se tendría que beber esta agua durante un año entero para acumular un millisievert", dijo un responsable de Tepco en referencia a la unidad de medida de la radiación. Las personas están expuestas generalmente a 1 a 10 millisievert por año de radiación causada por sustancias en el aire y el suelo.

El Ministerio de Sanidad de Japón ha pedido a los residentes cercanos a la central que dejen de beber agua del grifo tras detectarse altos niveles de yodo radiactivo. También detuvo cargamentos de la zona como leche, espinacas y otras verduras locales llamadas kakina.

Los expertos dicen que las mediciones son mucho menores a las de Chernóbil después del accidente de 1986 en Ucrania. Algunos advirtieron en contra de entrar en pánico.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que el impacto de la radiación se estaba volviendo más serio de lo pensado inicialmente, cuando se esperaba que estuviera limitado a unos 20-30 kilómetros de la planta.

De todos modos, Peter Cordingley, portavoz de la oficina regional de la OMS, dijo que no había pruebas de que alimentos contaminados desde la prefectura de Fukushima estén llegando a otros países.

Japón es un importador neto de alimentos, pero tiene exportaciones sustanciales - principalmente de frutas, verduras, productos lácteos y mariscos - hacia sus grandes mercados en Hong Kong, China y Estados Unidos.

China dijo que está vigilando la comida importada de Japón, dijo la agencia de noticias Xinhua, citando al organismo de control de la calidad del país.

Pese a la preocupación sobre las elevadas lecturas de radiación, Japón dijo que no existe la necesidad de extender una zona de evacuación de 20 kilómetros en torno a la planta.

Más de 170.000 personas han abandonado la zona desde que un terremoto de magnitud 9 y un tsunami de 10 metros golpearon el complejo nuclear.

"Por el momento, no existe la necesidad de expandir el área de evacuación", dijo el jefe de Gabinete, Yukio Edano, en una sesión informativa.

Las últimas lecturas disponibles desde un área a 10 kilómetros fuera de la zona de evacuación mostraban un nivel de 110 microsieverts por hora en el aire, muy por debajo de un nivel que causaría riesgos a la salud humana pero mucho mayor que los niveles normales en la zona.