Tokio. Las lecturas erróneas de radiación ofrecidas por el operador de la central nuclear de Fukushima son "absolutamente imperdonables", dijo el lunes el principal portavoz del Gobierno japonés, mientras las tareas para evitar una fusión del núcleo se topaban con nuevos obstáculos.

Los ingenieros han estado luchando por controlar el complejo de seis reactores desde que éste resultara dañado por el terremoto y tsunami del 11 de marzo, que dejaron más de 27.000 muertos o desaparecidos en el devastado noreste de Japón.

Los incendios, explosiones y fugas de radiación registrados desde entonces les han obligado a suspender repetidamente las labores, y el domingo los niveles de radiación saltaron a 100.000 veces por encima de lo normal.

Tokyo Electric Power, el operador de la planta, había dicho con anterioridad que los niveles eran 10 millones de veces superiores a lo normal.

"Por una parte, creo que los trabajadores en el lugar se están agotando", dijo el secretario jefe del gabinete de Japón, Yukio Edano, en una rueda de prensa.

"Pero esas pruebas de radiación se usan para tomar varias decisiones sobre la seguridad, y por lo tanto estos errores son absolutamente imperdonables", agregó.

El derretimiento parcial de las barras de combustible dentro del contenedor del reactor ha sido el responsable de los altos niveles de radiación en el reactor número 2, señaló Edano.

El salto en los niveles de radiación obligó a una suspensión de las tareas en el reactor durante el fin de semana, cuando los expertos advirtieron de que Japón afronta una larga lucha en la crisis atómica más peligrosa en 25 años.

"Creo que tal vez la situación es mucho más grave de lo que se nos hizo creer", dijo Najmedin Meshkati, de la Universidad de California del Sur, agregando que estabilizar la situación podría llevar semanas y que las Naciones Unidas deberían tomar cartas en el asunto.

"Esto está mucho más allá de lo que una nación puede manejar. Necesita ser llevado ante el Consejo de Seguridad de la ONU. En mi humilde opinión, esto es más importante que la zona de exclusión aérea en Libia", agregó.

Tokyo Electric aceptó que encara una larga e incierta operación para evitar que se recalienten las barras de combustible e impedir una fusión del núcleo.

"Lamentablemente, no tenemos fechas concretas en este momento que nos permitan decir en cuántos meses o años (terminará la crisis)", dijo el vicepresidente de TEPCO, Sakae Muto, en el último resumen informativo que realiza la compañía.

Muto también se disculpó por las lecturas erróneas sobre radiación.

Cae la radiación marina. Murray Jennex, un experto en plantas nucleares y profesor en la Universidad Estatal de San Diego, dijo que "realmente no hay un plan B", salvo secar la planta, restaurar la energía y activar el sistema de refrigeración.

"Estamos en un largo y arduo período en el que hay que dar muchos pasos pequeños y poco atractivos para hacer que todo funcione", dijo por teléfono.

La buena noticia, indicó, es que los núcleos de los reactores parecen estar enfriándose.

También había buenas noticias sobre los niveles de radiación en el mar justo frente a la planta, que se dispararon el domingo a 1.850 veces por encima de lo normal. Luego, cayeron drásticamente, informó el lunes Hidehiko Nishiyama, subdirector general de la Agencia de Seguridad Industrial y Nuclear, en una rueda de prensa.

Aunque los expertos han dicho que la radiación en las aguas del Pacífico se disipará con rapidez, los niveles en la planta son claramente peligrosos, y los 450 ingenieros o más que trabajan allí se han ganado la admiración y simpatía de todo el mundo por su valentía y sentido del deber.

La semana pasada, dos trabajadores de Fukushima sufrieron quemaduras por la radiación que sufrieron en las piernas tras pisar agua con niveles radiactivos, y el domingo los ingenieros tuvieron que abandonar el reactor número 2 tras las nuevas lecturas de radiación.

Más allá de la zona de evacuación alrededor de Fukushima, ha aparecido rastro de radiación en el agua de grifo en la capital Tokio, ubicada 240 kilómetros al sur de la instalación nuclear.

Responsables japoneses y expertos nucleares internacionales han dicho en general que los niveles de radioactividad lejos de la planta no son peligrosos para los seres humanos, quienes afrontan dosis de radiación similares a diario por sustancias naturales, radiografías o vuelos.

En el centro de Tokio, una lectura de Reuters el lunes por la mañana mostró una radiación ambiental de 0,20 microsieverts por hora, dentro del promedio global de radiación natural de 0,17-0,39 microsieverts por hora. En Yamagata, una ciudad a 110 kilómetros al norte de la planta dañada, la lectura era sólo de 0,15 microsieverts por hora.