La Habana. Cuba, devastada en el pasado por potentes huracanes, espera que la temporada del Atlántico en 2011 sea entre normal y ligeramente más activa que la anterior, dijo el martes el principal meteorólogo de la isla.

En una entrevista con Reuters, el jefe de Pronósticos de Cuba, José Rubiera, resaltó que lo importante no es la cantidad de tormentas sino "la intensidad" de los ciclones que podrían afectar a la región.

"Esta temporada de huracanes se espera que sea o normal o ligeramente más activa que la otra (...) Estamos pensando en un poco más por encima de lo normal quizás o sobre lo normal", agregó el meteorólogo.

En 2010 se registraron 19 tormentas con nombre, de ellas 12 llegaron a categoría de huracanes y cinco fueron calificados como grandes, según informes del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos.

Una temporada promedio tiene once tormentas, seis huracanes y dos grandes huracanes en el Atlántico, el Caribe o el Golfo de México. El período ciclónico se extiende del 1 de junio al 30 de noviembre.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA por su sigla en inglés) pronosticó a mediados de mayo entre doce y 18 tormentas con nombre para esta temporada y dijo que de ellas entre seis y diez podrían convertirse en huracanes.

Pero Rubiera restó importancia a la cantidad.

"No me preocupan mucho los números (...) En cada temporada de huracanes hay que estar bien preparados", dijo el experto que anualmente alerta desde la televisión estatal a dirigentes y ciudadanos sobre la eventual llegada de un ciclón a la isla caribeña.

"Que una temporada sea activa o poco activa no tiene una importancia práctica porque al nivel de la ciencia actual nadie sabe por dónde va a pasar la trayectoria de un huracán", agregó.

Rubiera sostuvo que el cambio climático está incrementando la "intensidad" de los huracanes que se forman en el Atlántico debido a la elevación de la temperatura de la tierra y la superficie oceánica.

"En estos últimos 15 años hemos tenido más huracanes intensos que en cualquier otro período conocido", observó.

Tres potentes huracanes azotaron a la isla en 2008, causando pérdidas económicas por encima de los US$10.000 millones, según cifras oficiales.