La Paz. El presidente de Bolivia, Evo Morales, fue dado de alta el sábado tras una operación en la rodilla izquierda por la que estuvo internado siete días, pero deberá reducir drásticamente su actividad durante al menos tres semanas más.

El gobernante se mostró sonriente cuando habló con reporteros poco antes del mediodía, al abandonar apoyado en muletas la clínica privada de la ciudad central de Cochabamba donde fue operado el 6 de noviembre por una lesión causada en parte por su insaciable afición al fútbol.

"Después de este reposo de una semana, me retiro para incorporarme medianamente a las labores cotidianas (...). Volveré a jugar fútbol en un mes, aunque de arquero", bromeó el líder indígena de 51 años, antes de volar hacia La Paz donde completaría su recuperación.

Morales, conocido por su gran resistencia física que le permite cumplir jornadas de trabajo y viajes de hasta 15 horas, sin días de descanso, dijo que acatará la orden médica de reposo tanto por la buena experiencia en el sanatorio como por recomendación de presidentes extranjeros amigos.

No precisó si la restricción de viajes provocará la cancelación de un encuentro con los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Chile, Sebastián Piñera, programado para el 27 de noviembre en el distrito oriental de Santa Cruz.

El mandatario reelecto hace casi un año añadió que aprovechó su internación para realizarse diversos exámenes clínicos, con buen resultado.

"Los médicos dicen que estoy casi cero kilómetros, excepto por la rodilla", dijo.