Sana. Dos yemeníes murieron y cientos resultaron heridos este domingo cuando la policía usó municiones reales, gases lacrimógenos y bastones para dispersar una protesta contra el presidente Ali Abdullah Saleh, quien pidió poner fin a las semanas de disturbios.

Los dos muertos estaban entre cerca de 10 personas alcanzadas por balas en la violencia de Taiz, al sur de la capital, donde médicos dijeron que decenas fueron heridos, y que estaban tratando a cientos que sufrían por inhalación de gas lacrimógeno.

"Vehículos blindados y tanques nos rodean. Han pasado tres horas disparando gases lacrimógenos y balas (al aire) en un esfuerzo de disolver la protesta", dijo el activista Bushra al-Maqtari.

Las protestas inspiradas en las revueltas de Túnez y Egipto han llevado al gobierno de Saleh al borde del colapso. Pero el presidente, un sobreviviente de tumultos políticos, pidió este domingo terminar con la violencia, señalando que no tiene intención de renunciar pronto.

"Llamamos a la coalición de oposición a poner fin a la crisis suspendiendo las protestas, bloqueos de carreteras y asesinatos, y deberían terminar con el estado de rebelión en algunas unidades militares", declaró Saleh a sus seguidores en la provincia de Taiz.

"Estamos preparados para discutir el traspaso del poder, pero en un marco pacífico y constitucional", agregó, ante los cánticos de "No habrá concesiones después de hoy".

Su partido gobernante dijo que no había recibido un plan de transición por parte de los movimientos opositores, en el cual Saleh entregaría el poder a un vicepresidente mientras se toman medidas para crear un gobierno de unidad nacional y se convoca a elecciones anticipadas.

"Aún no lo hemos recibido", sostuvo un funcionario

Estados Unidos ha expresado abiertamente su preocupación sobre quién sucederá a Saleh, un hombre al que considera un aliado que ha ayudado a contener a Al Qaeda en la Península Arábiga, el brazo con sede en Yemen de la red militante.

Grupos de oposición aumentaron sus acciones contra Saleh en el sureño puerto de Adén, lugar de un movimiento separatista que asegura que la reunificación del sur y el norte de Yemen impulsada por Saleh en 1994 los dejó marginados.

Buena parte de la ciudad estaba desierta en el segundo día de desobediencia civil en el que los negocios cerraron. Grupos opositores también han llamado a la gente a que deje de pagar impuestos y las cuentas de servicios básicos.