El Cairo. Manifestantes a favor y en contra del presidente de Egipto, Hosni Mubarak, se enfrentaron en el centro de El Cairo este miércoles, en lo que parecía ser una iniciativa del mandatario para acabar con nueve días de protestas que piden su dimisión.

Algunos manifestantes dijeron que los partidarios de Mubarak eran miembros de las odiadas fuerzas policiales vestidos de civil, un extremo negado por el Ministerio del Interior.

En medio de la multitud, algunos manifestantes pasaban montados en caballos, camellos y en carruajes tirados por caballos, blandiendo látigos y palos.

La gente peleaba con los puños, y algunos usaban palos y se lanzaban piedras, mientras las tropas que rodeaban la plaza no trataron de intervenir. Corresponsales de Reuters vieron decenas de heridos. Muchas personas huyeron presas del pánico.

Manifestantes anti Mubarak dijeron que no dejarían la plaza hasta que el mandatario renuncie.

Khalil, un hombre en sus 60 años que sostenía un palo, culpó a los manifestantes de Mubarak y a la seguridad encubierta por los enfrentamientos.

"Pero no nos iremos", indicó a Reuters. "Todos quedaron ahí", apuntó.

El ministerio del Interior negó que la policía estuviera involucrada.

Testigos de Reuters indicaron que se escucharon disparos en la plaza Tahrir, aunque no estaba claro de de donde procedían. La televisión estatal, por su parte, negó que hayan habido disparos.

Los enfrentamientos surgieron mientras aumentaba la presión internacional sobre Mubarak y cuando su aliado más cercano, Estados Unidos, le dijo ásperamente que la transición política debería comenzar inmediatamente.

Después de que Mubarak compareciera en televisión el martes por la noche para decir que no se presentaría a la reelección en septiembre, el Ejército dijo a los manifestantes que sus demandas ya habían sido escuchadas y que debían despejar las calles.

Poco después, varios cientos de personas favorables a Mubarak entraron en la plaza Tahrir (Liberación), donde se habían concentrado algunos miles de manifestantes, y comenzaron los enfrentamientos, según testigos.

Es el noveno día de protestas en una crisis que estalló la semana pasada por la frustración de la población por la corrupción, la opresión y las dificultades económicas en los 30 años de gobierno de Mubarak.

La coalición opositora, que incluye al Nobel de la Paz Mohamed ElBaradei y la organización islamista Hermandad Musulmana, respondió a la advertencia del Ejército, convocando más protestas.

La oposición dijo que sólo negociaría con el vicepresidente Omar Suleiman, un ex responsable de inteligencia que fue nombrado el fin de semana, una vez que el presidente Mubarak abandone el poder.

La oferta de Mubarak de dejar el cargo en septiembre fue su última estrategia en una crisis. El fin de semana remodeló el Gobierno y prometió reformas, pero no fue suficiente para los manifestantes.

Un millón de personas salieron a las calles de las ciudades egipcias el martes pidiendo su dimisión.

Presión internacional. El respaldo internacional de Mubarak, durante tres décadas un defensor incondicional de la política occidental en Oriente Medio y denominado un baluarte contra la expansión del islamismo, se ha desmoronado conforme el líder egipcio trataba de negar la crisis evidente.

El presidente estadounidense, Barack Obama, habló con Mubarak por teléfono durante media hora el martes por la noche después de que el presidente, de 82 años, anunciara su plan de dimitir en septiembre.

"Lo que está claro y lo que indiqué esta noche al presidente Mubarak es que creo que una transición ordenada debe ser significativa, debe ser pacífica y debe comenzar ahora", dijo Obama.

También hubo presión por parte de Turquía, una importante voz diplomática en el mundo árabe. El primer ministro, Tayyip Erdogan, dijo que el plan de dimitir de Mubarak no cumplía las expectativas de la gente y que el cambio debería empezar más pronto que tarde.

Francia, Alemania y Reino Unido también pidieron una transición rápida.

Desde Arabia Saudí llegaron unas pocas palabras de aliento, un país considerado por muchos analistas como una nación vulnerable a un brote similar de descontento.

Israel, que firmó un tratado de paz con Egipto en 1979, también observaba la situación en su vecino con nerviosismo, sospesando la posibilidad de que los islamistas antiisraelíes ganen una cuota de poder.

Yemen, Jordania. Muchos analistas creen que el Ejército está tratando de asegurar una transición de poder que le permitiría retener gran parte de su influencia.

Pero algunos dijeron que las tensiones podrían aumentar incluso en el seno del Ejército si Mubarak se aferra el poder demasiado tiempo, y si se considera que los altos cargos militares están protegiendo a un líder que ha perdido su legitimidad.

"Cuando más se prolongue esto, más personas asociarán la élite del Ejército con Mubarak. Eso es muy peligroso", dijo Faysal Itani, experto en Oriente Medio en Exclusive Analysis.

La insurrección está inspirada en parte en la revuelta popular de Túnez que el mes pasado derrocó al presidente Zine al Abidine Ben Ali. El estado de ánimo se está extendiendo por toda la región.

El rey Abdullah de Jordania sustituyó a su primer ministro el martes tras protestas.

El presidente yemení, Ali Abdullah Saleh, aliado clave de Estados Unidos en su lucha contra Al Qaeda, dijo que estaba dispuesto a abandonar el poder en 2013.