Israel. Los bomberos consiguieron el domingo controlar un incendio forestal que se prolongaba desde hacía cuatro días, que mató a 41 personas y provocó una tormenta política sobre el Gobierno del primer ministro, Benjamin Netanyahu, que afrontaba pedidos a la dimisión de los responsables.

"Hemos ganado el control del incendio. Digo esto con una sonrisa contenida (...) la gente lo ha dado todo para llegar a este momento, pero no puedes tener una sonrisa de verdad en un día como éste," dijo el jefe de bomberos, Shimon Romach.

El portavoz de los bomberos, Boaz Rakiya, advirtió que las llamas podrían iniciarse nuevamente.

Más temprano, políticos y expertos exigieron la dimisión de algunos altos cargos por no poner fin a un infierno que causó la muerte de guardias de prisiones que iban a evacuar a 500 prisioneros de una cárcel en los límites del incendio, además de quemar 5.000 hectáreas de zona boscosa y destruir millones de árboles y decenas de viviendas.

Las críticas también llegaron desde dentro de la coalición gobernante de Netanyahu.

"Debemos hacer un balance a nivel nacional sobre cómo nosotros, un Estado tan avanzado y sofisticado, hemos llegado a un rotundo fracaso," dijo a Radio Ejército de Israel el ministro de Bienestar, Yitzhak Herzog, del Partido Laborista.

La mayoría de las críticas apuntaron al ministro del Interior, Eli Yishai, quien supervisa a los bomberos. Muchos exigieron que Yishai, del partido ultra ortodoxo Shas -un socio fundamental de la coaliciÛn del Gobierno de Netanyahu- dimita por la inadecuada preparaciÛn del sistema para extinguir incendios.

"En un país normal, después de tal fracaso uno simplemente se va a casa," dijo Yaron Dekel, presentador de un popular programa de entrevistas de Radio Israel, nombrando a Yishai y al jefe de bomberos israelíes.

Netanyahu convocó a su gabinete el domingo en Tirat Carmel, una localidad asolada por el fuego, y prometió reconstruir el área rápidamente.
Los ministros aprobaron un paquete inicial de ayuda de emergencia de 60 millones de shekels (16,5 millones de dólares).

Ayuda Global. Seguía en marcha una iniciativa internacional para ayudar a Israel a contener los incendios, y se esperaba que Alemania, Suiza y Azerbaiyán se unan a otra decena de naciones que han enviado equipos de bomberos.

Boaz Rakiya dijo que 34 aviones estaban ayudando a combatir el fuego, incluyendo un enorme avión cisterna Boeing 747 llegado desde Estados Unidos el domingo, que sobrevoló el mismo día el bosque Carmel, arrojando cerca de 21.000 galones de agua y sustancias contra las llamas sobre el incendio.

Residentes del área de Haifa fueron instados a cerrar sus ventanas y evitar contacto con el humo o la sustancia sospechosa de causar a varias personas irritaciones de la piel, dijeron reportes de los medios.

La ayuda más inesperada llegó de la ocupada Cisjordania, donde el presidente palestino, Mahmoud Abbas, envió tres camiones de bomberos y sus tripulaciones a la zona de Haifa.
Abas expresó sus condolencias a Netanyahu por los muertos.

En cambio, el dirigente de Hamás en Gaza, Ismail Haniyeh, dijo que el incendio es "un castigo de Dios" contra el Estado judío.

El primer ministro pidió al controlador estatal que investigue la "preparación y la gestiÛn" del incendio, según un comunicado de su oficina el domingo.

Un tribunal de Haifa ordenó que dos adolescentes sospechosos de iniciar las llamas por una negligencia permanezcan en prisión hasta el miércoles. Ambos están acusados de no lograr apagar una fogata en un campamento que luego desencadenó en el incendio, según la policía.