Nueva York. Diez personas se declararon culpables este jueves de ser agentes extranjeros no registrados que trabajaban para Moscú mientras vivían encubiertos en Estados Unidos y aceptaron ser deportadas a Rusia, en un canje de espías encarcelados entre los Gobiernos de ambos países.

Inmediatamente después de las declaraciones de culpabilidad en la corte federal de Manhattan, el Departamento de Justicia estadounidense dijo que Rusia acordó liberar a cuatro personas encarceladas en ese país por supuestos contactos con agencias de inteligencia occidentales.

En Nueva York, cada uno de los sospechosos fue sentenciado a una condena ya servida -apenas 10 días desde su arresto- y las acusaciones separadas de lavado de dinero fueron desestimadas.

Uno de los abogados de la defensa dijo que los acuerdos con la Fiscalía fueron aprobados por funcionarios gubernamentales rusos.

Funcionarios rusos le prometieron a una de los sospechosos, Vicky Peláez, que una vez en Rusia podría viajar a cualquier país, por ejemplo su nativo Perú, con un estipendio mensual de 2.000 dólares vitalicios más visas para sus hijos, le dijo su abogado a la corte.

Autoridades estadounidenses de contra-inteligencia arrestaron al grupo a fines del mes pasado bajo sospecha de intentar infiltrarse en círculos influyentes de Estados Unidos, lo que creó un escándalo que amenazó con tensar las recientemente mejoradas relaciones ruso-estadounidenses.

Tanto el Kremlin como el Gobierno del presidente estadounidense, Barack Obama, han buscado evitar que los arrestos vuelvan a enfriar las relaciones entre los antiguos rivales de la Guerra Fría, que habían mejorado después de tensarse con la guerra de Rusia contra Georgia en el 2008.

Durante el miércoles, un funcionario estadounidense que no quiso dar su nombre dijo a Reuters que Washington podría permitir que los supuestos agentes rusos se declaren culpables para regresar a Moscú, a cambio de la liberación de ciertos prisioneros rusos.

Tres de las personas que Rusia aceptó liberar fueron condenadas por traición y cumplían largas condenas, señaló Estados Unidos.