Multan. Dos ataques suicidas con bomba impactaron este domingo una mezquita sufi en la ciudad pakistaní de Dera Ghazi Khan, en el este del país, dejando al menos 41 muertos y numerosos heridos.

Se trata de uno de los atentados más sangrientos de este año contra una minoría religiosa en Pakistán.

"Estos fueron atentados suicidas y hemos arrestado a un atacante que no pudo detonar por completo los explosivos adosados a su cuerpo. El resultó herido", afirmó a Reuters por teléfono Zawar Ali, oficial de la policía.

La policía indicó que unas 65 personas resultaron heridas. También sostuvo que los atacantes aprovecharon una ceremonia anual del santo sufi a quien está dedicada la mezquita.

"Fue a unas pocas yardas del lugar donde ocurrió la explosión", indicó el testigo Faisal Iqbal.

"Las personas comenzaron a correr fuera del templo. Mujeres y niños lloraban y gritaban. Era como un infierno", agregó.

Los militantes talibanes vinculados a Al Qaeda aborrecen a los sufíes porque lo que consideran como una interpretación no ortodoxa del Islam y han atacado varias veces a comunidades chiíes, sufíes y cristianas. Estos se adjudicaron la responsabilidad de los ataques suicidas de este domingo.

"Nuestros hombres llevaron a cabo estos ataques y perpetraremos más en respuesta a las operaciones gubernamentales contra nuestra gente en el noroeste", señaló a Reuters el portavoz talibán Ehsanullah Ehsan por teléfono desde una ubicación no revelada.

El octubre pasado, el estallido de una bomba en una mezquita sufi en otra ciudad oriental, Pak Pattan, dejó seis muertos. En julio, 42 personas murieron en un ataque con bomba en la mezquita sufi más importante de Pakistán, en Lahore, capital de la provincia oriental de Punjab.

Muchos analistas dicen que los ataques están motivados por más que odio religioso y que mediante el aumento de las tensiones sectarias, los grupos militantes esperan desestabilizar Pakistán y debilitar el tenue control del gobierno sobre el país.