Las imágenes captadas por las cámaras de la Unidad Municipal de Tránsito (UMT) y del sistema ECU-911 sustentaron la acusación de asesinato que efectúo la Fiscalía del Azuay en contra de cinco de los seis jóvenes detenidos la madrugada del domingo por el crimen de Juan Antonio Serrano Salgado, hermano menor del ministro del Interior, José Serrano.

Juan Antonio, fotoperiodista de 36 años, falleció a consecuencia de la hemorragia que le causó una herida de arma blanca (cuchillo) en el cuello, según la necropsia que se hizo pública este lunes.

Las grabaciones se exhibieron en la audiencia de flagrancia realizada la noche de ese mismo día en una sala de la Dirección Provincial del Consejo de la Judicatura Transitorio.

La Fiscalía anunció el inicio de la instrucción en contra de Ángel Esteban Aguilar Morales (supuesto autor material), Fausto Fernando Gordillo Zhañay, Javier Andrés Ortega Torres, José Luis Molina Montero y Martín Andrés Molina Montero. El juez tercero de Garantías Penales, Fernando Loyola, les dictó la prisión preventiva.

El sexto detenido, Santiago Esteban V., fue absuelto a falta de pruebas que lo incriminen, pues se hallaba en estado de ebriedad. Fue liberado ayer en la mañana.

La cámara de la UMT, instalada en la intersección de la Calle Larga y la vía Benigno Malo (a pocos metros del lugar del homicidio), registró con mayor detalle el momento en que los cinco jóvenes acusados salieron velozmente de la casa en la que se celebraba el cumpleaños de uno de los parientes maternos del fallecido.

En una de las tomas es posible observar, según los asistentes a la audiencia, a uno de los chicos blandiendo el arma. Luego huyen del sitio en dos vehículos: un Chevrolet Corsa verde y un Volkswagen Gol blanco.

El equipo de ECU-911, instalado en la otra esquina (Calle Larga y Tarqui), lo corroboró, aunque las imágenes no son tan nítidas, ya que estaba girando.

El alcalde de Cuenca, Paúl Granda (AP), dijo que ambos sistemas están integrados y que en la ciudad hay unas 70 cámaras de la UMT y 80 de ECU-911. “Hay un plan de expansión hasta fin de año que nos permitirá llegar a las 230 cámaras en las zonas más conflictivas”. Una de ellas es, precisamente, en la que ocurrió el delito.

Las investigaciones preliminares de la Policía –que forman parte del expediente fiscal– señalan que dos de los acusados, José Luis y Martín Molina, eran amigos del cumpleañero, estaban invitados y fueron quienes llevaron al resto de jóvenes.

Pasadas las 01:30 del domingo, los dueños de la casa pidieron a los invitados que se retiraran, ya que la fiesta había concluido. Esto molestó a los acusados, que presuntamente iniciaron una riña en el zaguán.

Cuando Juan Antonio intentó calmarlos recibió la herida del cuchillo en la mejilla derecha; el arma penetró en la estructura del cuello, lacerando parte de la yugular. Murió al instante.

Tras el crimen, los acusados –según información policial– tomaron rumbo hacia la avenida 27 de Febrero, donde arrojaron el arma. Luego se dirigieron a la casa de un amigo para lavarse las manos manchadas de sangre. La Policía los capturó a pocas cuadras de la casa donde murió Juan Antonio (en Bolívar y Borrero). Les retiró algunas prendas ensangrentadas y las entregó a la Fiscalía.

Aunque para la Policía, la riña no se produjo por motivos políticos, el titular de la Asamblea, Fernando Cordero (AP), indicó que no hay que desechar otras hipótesis. “Esto podría tratarse de una represalia del crimen organizado por el trabajo de José Serrano”. Para el vicepresidente legislativo, Juan Carlos Cassinelli, se debería a “un supuesto sicariato disimulado”.