Los equipos de rescate de las Fuerzas Armadas y de la Policía recuperaron la mañana de este sábado otros cinco cuerpos en la comunidad de Pueblo Nuevo, en Ecuador, donde este jueves se produjo un deslave de grandes proporciones, por lo que asciende a diez el número de víctimas mortales de esta tragedia.

Agentes de Criminalística de la Policía identificaron a las víctimas como Adriana de Jesús Robles Yaguachi, de 40 años y sus hijos Jackson Augusto y Ainoa Samanta Ordoñez Robles, de 8 y 4 años, respectivamente; Carlos Cárdenas Delgado, de 43 años, y un joven de 18 años, aproximadamente. Todos ellos de nacionalidad ecuatoriana.

Personal de las Fuerzas Armadas y de la Policía, apoyados en canes adiestrados en la búsqueda de personas, rastrearon la zona perteneciente a la compañía Minera Pueblo Nuevo, donde se presume habría más personas, la mayoría trabajadores mineros, sepultadas bajo toneladas de lodo y tierra que se desprendieron de la montaña.

Al sector han llegado representantes de distintas entidades del Gobierno para brindar asistencia a los damnificados, pues el alud no solo provocó daños en la mina, sino también en algunas casas de la zona.

A esta pequeña localidad solo se accede por un escabroso, empinado y lodoso camino que parte desde la cabecera cantonal de Ponce Enríquez.

Los trabajadores mineros y habitantes llegan a sus destinos a través de las denominadas “chivas” (camiones de trasporte) o vehículos de doble tracción por las dificultosas condiciones del angosto camino, rodeado del bosque subtropical.

Un trabajador de una mina, quien prefirió la reserva de su identidad, lamentó lo acontecido con sus compañeros mineros el pasado jueves. “Ese día llovía mucho y solo se escuchó un estruendo y después nos enteramos que se había venido el cerro abajo”, explicó.

El caserío Pueblo Nuevo prácticamente se ha vuelto un pueblo fantasma, pues todos sus moradores fueron trasladados al Liceo Austral, un plantel particular ubicado en la cabecera cantonal de Ponce Enríquez, donde son asistidos por los organismos del Estado.

Solo se observa maquinaria del ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) y de los organismos seccionales del Azuay realizando trabajos para dar con los desaparecidos y compactar el talud para evitar nuevos deslizamientos en el lugar.

Pese a que en la mañana de este sábado no ha llovido, los moradores indicaron que las precipitaciones son constantes en el lugar, por lo que temen que parte de la montaña se venga nuevamente abajo.

Hasta el pasado viernes habían sido hallados cinco cuerpos, cuatro de ellos de nacionalidad peruana, quienes laboraban en la mina afectada.

Las autoridades diplomáticas de Perú han estado presentes en las labores de rescate junto a familiares de las víctimas para gestionar la repatriación de los cuerpos de los infortunados mineros.