Trípoli. Soldados del gobierno libio combatían este jueves a los rebeldes en la carretera que lleva al bastión insurgente de Bengasi, mientras Estados Unidos elevaba la posibilidad de ataques aéreos para frenar a las fuerzas de Muamar Gaddafi.

El ejército dijo a la población que abandonara los enclaves tomados por la oposición, pero su avance sobre Bengasi - y la posibilidad de una batalla decisiva - se vio entorpecida por los enfrentamientos en torno a Ajbadiyah, localidad estratégica en la costa.

Los lentos esfuerzos internacionales para atajar el derramamiento de sangre dieron un paso más cuando Estados Unidos, que anteriormente se había mostrado frío ante la idea de una intervención militar extranjera, dijo que el Consejo de Seguridad de la ONU debería considerar acciones más allá de una zona de exclusión sobre Libia.

"Estamos discutiendo muy seriamente y liderando los esfuerzos en el Consejo en torno a una serie de acciones que creemos podrían ser eficaces para proteger a los civiles", dijo la embajadora estadounidense ante las Naciones Unidas, Susan Rice, en Nueva York.

"La opinión de Estados Unidos es que necesitamos estar preparados para estudiar pasos que incluyan, pero que quizás vayan más allá, una zona de exclusión aérea", añadió.

Washington había reaccionado con cautela a las peticiones de la Unión Europea y la Liga Árabe para establecer una zona de exclusión sobre Libia, que algunos responsables oficiales temían que pudiera ser poco efectiva militarmente o dañina políticamente.

Los diplomáticos dijeron a Reuters que Estados Unidos, Reino Unido y Francia apoyaban ahora la idea de que el Consejo autorizara acciones militares, como ataques aéreos, para proteger zonas civiles.

Rusia, sin embargo, y otros miembros del consejo están resistiéndose a las propuestas.

El cambio parece estar motivado por las incesantes peticiones de los rebeldes, que luchan contra los 41 años en el poder de Gadafi.

Sus fuerzas, mal equipadas, han sido expulsadas por infantería respaldada por tanques, artillería y aviones de guerra de las localidades que habían tomado el mes pasado en los primeros días del levantamiento.

Un mensaje en la televisión estatal Al Libya dijo a la población de Bengasi, sede del consejo nacional provisional de los insurgentes, que el ejército iba a "apoyarlos y limpiar tu ciudad de bandas armadas".

"Os insta a manteneros fuera de las áreas en las que se localizan los almacenes de armas y se colocan los hombres armados", dijo.

Residentes de Bengasi se rieron del anuncio del Ejército y dijeron que la ciudad del este del país estaba tranquila.

Muamar Gaddafi dijo en la televisión LBC de Líbano que no esperaba una batalla en Bengasi porque el pueblo libio había estado ayudando a despojarse de los elementos de "Al Qaeda", repitiendo su discurso de que los rebeldes tienen vínculos con la organización islamista.

Uno de los hijos de Gaddafi, Saif al-Islam, había dicho a Euronews el miércoles por la mañana que la segunda ciudad del país caería tanto si la comunidad internacional imponía o no una zona de exclusión.

"Todo habrá acabado en 48 horas", dijo.

Problemas con los suministros. El Comité Internacional de Cruz Ruja y Médicos Sin Fronteras han retirado a sus trabajadores de Bengasi por seguridad.

Pero los rebeldes libios estaban conteniendo a las tropas de Gaddafi en torno a Ajdabiyah, impidiendo su avance.

Un oficial rebelde dijo este miércoles que la localidad se había perdido y que los combatientes que seguían allí habían entregado las armas. Pero este miércoles por la tarde, los habitantes indicaron que los rebeldes controlaban el centro de la ciudad, mientras que las fuerzas gubernamentales estaban en las afueras.

En Nueva York, el diplomático libio anti Gaddafiii Ibrahim Dabbashi dijo a los periodistas que las tropas extranjeras tenían 10 horas para actuar contra las tropas Gaddafi.

"Pensamos que en las próximas horas, veremos un auténtico genocidio en Ajdabiyah si la comunidad internacional no se mueve rápidamente y les impide atacar con una gran fuerza", dijo.

Un portavoz rebelde en Bengasi, Mustafa Gheriani, dijo a Reuters por teléfono que tenían en su poder Ajdabiyah.

"Pero los combates son intensos. Sus líneas de suministro se ven en dificultades así que no pueden avanzar desde Ajdabiyah. Tenemos algunas sorpresas guardadas. Vamos a luchar y vamos a ganar", añadió.