Moscú/Washington. Moscú rechazó este martes con molestia las acusaciones de Washington de que rompió una red de espionaje ruso encubierto, pese a que funcionarios estadounidenses dijeron que el caso no socavaría el descongelamiento de las relaciones.

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, dijo que la policía estadounidense, que arrestó a 10 supuestos espías en cuatro ciudades del extremo oriental de Estados Unidos este domingo, estaba "fuera de control".

"Espero que todos los triunfos positivos que se han logrado en nuestra relación no sean dañados por el reciente evento", dijo Putin al visitante ex presidente estadounidense Bill Clinton en Moscú.

Un onceavo sospechoso fue arrestado en Chipre este martes y liberado bajo fianza, dijo la policía de la isla mediterránea. El ministerio de Relaciones Exteriores ruso dijo que quienes fueron arrestados en Estados Unidos eran rusos y que los cargos contra ellos no tenían fundamento.

En Washington, funcionarios gubernamentales dijeron que el caso no afectaría el "reinicio" de las relaciones con Rusia impulsado por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. El nuevo impulso de los lazos con Rusia es una de las iniciativas diplomáticas características del gobierno de Obama.

"Pienso que hicimos un nuevo inicio para trabajar juntos en cosas como Naciones Unidas lidiando con Corea del Norte e Irán", dijo el portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs.

"No creo que eso vaya a afectar esas relaciones", agregó.

Los sospechosos, algunos de los cuales vivieron en suburbios estadounidenses por años, fueron acusados de reunir información desde datos de programas de investigación de ojivas nucleares de alta penetración hasta contexto sobre candidatos a la CIA.

Encuentro Obama-Medvedev. Gibbs dijo que el presidente Obama sabía de la investigación de espionaje antes de reunirse con su par ruso, Dmitry Medvedev, la semana pasada en Washington, pero no hizo referencias al caso durante la conversación.

"La elección del momento fue particularmente elegante", dijo sarcásticamente el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, a periodistas durante un viaje a Jerusalén. Otros funcionarios rusos también sugirieron que el momento elegido no era coincidencia.

"No entendemos lo que llevó al Departamento de Justicia estadounidense a hacer una declaración pública en el espíritu del espionaje de la Guerra Fría", declaró el ministerio de Relaciones Exteriores en un comunicado.

También agregó que se debía garantizar que abogados y diplomáticos tengan acceso a los sospechosos. El Departamento de Justicia dijo que se seguían todos los procedimientos consulares adecuados.

Con billetes enterrados, comunicaciones codificadas y otros detalles, las acusaciones estadounidenses asemejaron a escándalos de espionaje del siglo XX y el congelamiento de las relaciones con un Kremlin que, bajo la presidencia del 2000 al 2008 del ex espía de la KGB Putin, acusó habitualmente a Occidente de intentar debilitar a Rusia.

Gran Bretaña e Irlanda dijeron que revisaban los reportes de que sospechosos viajaron con pasaportes falsos de sus países.

Moscú suele acusar a las potencias occidentales de mantener operaciones de espionaje contra Rusia pese al fin de la Guerra Fría. Las potencias occidentales también se quejan de actividad rusa, especialmente en las áreas comerciales y científicas.