Chak Shah Mohammad, Pakistán. El gobierno de Estados Unidos redujo este domingo la presión sobre Pakistán, diciendo que no había evidencia de que Islamabad supiera que Osama bin Laden estaba en el país antes de morir en una incursión estadounidense a corta distancia de la capital.

El primer ministro pakistaní, Yusuf Raza Gilani, tiene previsto dirigirse al Parlamento este lunes, en su primera declaración pública una semana después del operativo que avergonzó al país y dejó dudas sobre una nueva disputa entre Islamabad y Washington.

Las sospechas recayeron en la agencia de Inter-Servicios de Inteligencia (ISI) de Pakistán, que tiene una larga historia de contactos con grupos militantes, y algunos creen que el organismo pudo haber tenido lazos con el líder de Al Qaeda, o al menos alguno de sus agentes.

Pakistán ha desestimado tales sugerencias y dice que ha pagado un alto precio en vidas y dinero para apoyar la guerra de Estados Unidos contra la insurgencia islámica, lanzada tras los ataques del 11 de septiembre del 2001.

El asesor de Seguridad Interior de Estados Unidos dijo que aunque la residencia de bin Laden por varios años en Abbottabad, 50 kilómetros al norte de Islamabad, "debe ser investigada", no existe nada que sugiera que el gobierno o el sistema de seguridad estuviera enterado de que el líder militante estaba ahí.

"Puedo decir directamente que no he visto evidencia que nos diga que la cúpula política, militar o de inteligencia tuviera conocimiento del paradero de bin Laden", dijo Tom Donilon al programa "Meet The Press" de la cadena NBC.

"¿Cómo pudo haber ocurrido esto en Pakistán? Debemos investigarlo. Debemos trabajar con los pakistaníes. Y estamos presionando a los pakistaníes en esta investigación", señaló.

Dudas e incredulidad. Funcionarios de seguridad pakistaníes reaccionaron con escepticismo este domingo a una declaración estadounidense de que bin Laden estaba involucrado directamente en dirigir su amplia red desde su recinto en Abbottabad, donde murió el 2 de mayo.

Washington dijo este sábado que, basado en documentos y un computador requisados en el operativo, el escondite de bin Laden era un "centro de control y comando" de Al Qaeda, donde participaba en la planificación de ataques a Estados Unidos.

"Suena ridículo", dijo un funcionario de inteligencia. "No parece que estuviera dirigiendo una red terrorista", indicó.

Pakistán, fuertemente dependiente de los miles de millones de dólares de ayuda estadounidense, sigue bajo presión para explicar cómo el líder de Al Qaeda pudo pasar tantos años sin ser detectado a pocas horas de viaje de sus sedes de inteligencia en la capital.

Funcionarios pakistaníes dijeron que el hecho de que no hubiera conexión de internet ni una línea telefónica en el recinto donde se escondía el hombre más buscado del mundo elevó las dudas sobre su importancia para Al Qaeda.

Analistas han sostenido por mucho tiempo que años antes de la muerte de bin Laden Al Qaeda se fragmentó a un grupo descentralizado que operaba sin él.

"Son estupideces", dijo un funcionario de seguridad pakistaní cuando se le preguntó sobre una afirmación oficial de seguridad estadounidense de que bin Laden fue "activo en la planificación operacional y en la toma de decisiones tácticas" del grupo militante desde su hogar secreto en Abbottabad.

Este sábado, la Casa Blanca publicó cinco videos de bin Laden tomados desde el recinto, la mayoría mostrando al líder de Al Qaeda, su barba teñida de negro, evidentemente ensayando los discursos grabados que a veces distribuía a sus seguidores.

Ninguno de los videos fue emitido con sonido. Un funcionario de inteligencia estadounidense dijo que el sonido fue eliminado porque Estados Unidos no quería transmitir propaganda de bin Laden. También indicó que contenían las críticas usuales a Estados Unidos y el capitalismo.

Mientras varios segmentos de video lo mostraban ensayando, uno mostraba un bin Laden anciano, de barba cana en una sala destartalada, envuelto en una manta y con una gorra de esquí mientras miraba videos de sí mismo.

Los relatos contradictorios de bin Laden reflejan los intereses de Washington e Islamabad por promover sus propias versiones de la vida de bin Laden.