El Cairo. Hosni Mubarak, derrocado por un levantamiento tras 30 años de gobernar a Egipto, fue sentenciado este sábado a cadena perpetua por su rol en una matanza de manifestantes, tras un juicio que marca un precedente para los autócratas de Oriente Medio.

Pero eso no fue suficiente para miles de egipcios que se volcaron a las calles tras conocer el veredicto. Algunos pedían la ejecución de Mubarak, otros temían que el fallo expusiera debilidades en el caso que pudieran permitir a Mubarak apelar.

La agencia de prensa estatal MENA reportó que Mubarak fue ingresado en un hospital carcelario tras una "crisis de salud" tras conocer la sentencia.

"Mubarak ha ingresado al hospital de la cárcel de Tora, dejando el avión que lo transfería de la corte a la prisión", dijo la agencia.

El fallo se produce en momentos de tensión política en Egipto, dos semanas antes de la segunda vuelta de las primeras elecciones presidenciales libres del país que enfrentará a los Hermanos Musulmanes, que fueron vetados bajo el mandato de Mubarak, con el último primer ministro del derrocado presidente.

Tras conocerse la sentencia, hubo enfrentamientos afuera del tribunal entre funcionarios de seguridad y los manifestantes.

Más que el proceso para cerrar heridas que esperaban los egipcios, muchos consideraron que el juicio que absolvió a los principales funcionarios de seguridad demuestra cuánto del viejo orden de Mubarak sigue operando.

Pero fue la primera vez que un líder depuesto compareció ante una corte ordinaria civil desde el inicio de la ola de levantamientos que sacudió al mundo árabe el año pasado, desatando la caída de cuatro gobernantes autocráticos.

Los Hermanos Musulmanes emitieron un comunicado tras el veredicto solicitando una repetición del juicio contra Mubarak con mayor evidencia.

"El fiscal público no cumplió del todo con su deber de recabar evidencia adecuada para condenar al acusado por la muerte de manifestantes", dijo Yasser Ali, portavoz de campaña para Mohamed Mursi, candidato presidencial de los Hermanos Musulmanes.

Mursi ha prometido que si es electo, usaría los tribunales para asegurar que su predecesor permanezca en prisión.

"No es posible liberar a Mubarak", dijo a Reuters el jueves. "Se lo prometo a los mártires, resarciremos sus derechos por completo, Dios mediante".

Cerca de 850 personas murieron durante la revuelta de 18 días en la que se derrocó a Mubarak.

Los abogados de Mubarak no han dicho si apelarán.

El juez Ahmed Refaat también sentenció a cadena perpetua al ex ministro del Interior Habib al-Adli. Condenó además a dos hijos de Mubarak, Alaa y Gamal, a un lapso en prisión que ya cumplieron por algunos cargos de corrupción y los absolvió de otras acusaciones. Seis funcionarios de seguridad fueron absueltos.

Los abogados de las familias de las víctimas dijeron que los veredictos contra Mubarak y Adli estaban pensados para reducir la ira pública, pero dejaban margen al mismo tiempo para presentar apelaciones.

"Profunda oscuridad". El juez Refaat inició los procedimientos del día llamando el comienzo del proceso contra Mubarak, el 3 de agosto, un "día histórico". El magistrado elogió a los egipcios por conseguir la remoción del único líder que muchos de ellos han conocido durante toda su vida.

"El pueblo de Egipto despertó el martes 25 de enero a un nuevo amanecer, con la esperanza de poder respirar aire fresco (...) después de años de una profunda, profunda oscuridad", afirmó en la corte.

El consejo militar gobernante que dirige el país tras la salida de Mubarak ha prometido entregar el poder tras la elección presidencial del 1 de julio. Pero muchos egipcios temen que los pilares del autoritario Gobierno de Mubarak sigan intactos tras la caída del líder.