El Cairo. Tres importantes candidatos a la presidencia de Egipto trataban este domingo de mantenerse en la carrera electoral, luego de que autoridades los descalificaran por razones técnicas, tras lo cual uno de ellos dijo que una "gran crisis" amenazaba a la histórica votación.

La elección es vista como el último paso para el restablecimiento democrático tras más de un año de un inestable gobierno del Ejército, luego de que el ex líder Hosni Mubarak fuera derrocado por una revuelta callejera.

Los generales entregarán el poder al nuevo presidente el 1 de julio, pero el reciente vuelco provocó nuevas acusaciones de que intentan prolongar su influencia.

El ex jefe de inteligencia de Mubarak, Omar Suleiman, generó la condena de los opositores al viejo régimen al ingresar a la carrera la semana pasada, sólo para que este sábado se le comunicara que no logró asegurar suficientes firmas en una provincia para presentarse.

Otros dos conocidos candidatos islamistas también fueron descalificados, uno por tener historial criminal -a causa de un juicio político durante el mando de Mubarak-, y el otro, porque su madre tomó la ciudadanía estadounidense, informó la prensa estatal.

Los tres tienen 48 horas para apelar contra su exclusión ante el comité electoral estatal. Si su eliminación es confirmada, se redibujaría el mapa electoral a sólo semanas de que se realicen los comicios en mayo.

"No nos rendiremos a nuestro derecho de ingresar a la carrera presidencial", dijo Murad Muhammed Ali, jefe de campaña de Khairat al-Shater de los Hermanos Musulmanes, uno de los tres excluidos.

"Hay un intento del viejo régimen de Mubarak de conspirar en la última etapa de este periodo de transición y reproducir el viejo sistema de gobierno", acusó.

Las descalificaciones se suman a los problemas de una transición marcada por los brotes de violencia y acentuadas rivalidades políticas entre islamistas, reformistas seculares y remanentes de la época de Mubarak.

Shater, quien se convirtió en favorito de inmediato tras unirse a la carrera electoral a fines de marzo, fue descalificado debido a condenas judiciales previas. Miembros de los Hermanos Musulmanes solían ser encarcelados por sus actividades políticas durante el gobierno de Mubarak, quien proscribió al movimiento de la política formal.

Anticipando la descalificación de Shater, los Hermanos, que ahora dominan el Parlamento tras las elecciones libres realizadas después de la remoción de Mubarak, nominaron a Mohamed Mursi, líder de su partido político, como candidato de reserva.

Un abogado del predicador salafista Hazem Salah Abu Ismail, el islamista más duro de los candidatos, dijo que habría "una crisis mayor" ahora que su cliente había sido excluido de las elecciones.

"La comisión presidencial ha violado todo el estado de derecho", dijo el candidato Abu Ismail en comentarios publicados en su página de la red social Facebook. "Si la decisión oficial es violar la Constitución, ellos tendrán que ser capaces de enfrentar las consecuencias", agregó.

Policía militar y fuerzas de seguridad resguardaban el edificio de la comisión electoral en El Cairo el domingo, reportaron medios estatales.

Farouk Sultan, jefe de la comisión electoral presidencial, dijo a Reuters que un total de 10 de los 23 candidatos habían sido descalificados.

Entre los favoritos de la carrera electoral están Amr Moussa, un ex secretario general de la Liga Arabe y ministro de Relaciones Exteriores de Egipto, y Abdul Moneim Abol Fotouh, que fue expulsado de los Hermanos Musulmanes el año pasado, cuando inició su propia campaña electoral.